TIEMPOS DEL MUNDO

jueves, 11 de octubre de 2018

PROJECT BLUE BOOK: Comenzando por el principio

Una noticia dada a conocer este miércoles indica que History presentara el 8 de enero del 2019 una serie inspirada en eventos de la vida real, titulada Project Blue Book, un proyecto producido por Robert Zemeckis y protagonizada por el exalumno de Game of Thrones, Aidan Gillen. La historia - como podéis imaginar - gira en torno al Proyecto Libro Azul, implementado por el gobierno de los EE.UU. entre la década de los ’50s y ’60s para seguir el rastro de apariciones de vida alienígena en la Tierra y tenía como objetivo primordial investigar todos aquellos fenómenos inexplicables que pudiesen convertirse en una amenaza para la seguridad nacional. Eran los años de la Guerra Fría y del advenimiento de la amenaza nuclear, donde los rusos y los estadounidenses se amenazaban con destruirse mutuamente haciendo uso de sus arsenales. Entre 1952 y diciembre de 1969 - cuando fue cerrado oficialmente - la Fuerza Aérea recogió 12.618 informes sobre hechos inexplicables. Durante décadas, estos documentos se encontraron archivados y tan sólo se podía acceder a ellos a su consulta solicitándolo a través de la Ley de Libertad de Información, pero que ahora son de libre acceso y pueden consultarse no sólo las 129.491 páginas que incluyen este libro, sino también los documentos del Proyecto Grudge y del Proyecto Signo, que los antecedieron. Se trata de un caudal impresionante de documentación para deleite de los aficionados a la ufología en particular y de las teorías de la conspiración en general, a quienes les esperan horas de investigación. “Existe una gran cantidad de información para los investigadores aficionados que intenten sacar explicaciones que nunca habían tenido tiempo para considerar o investigar”, ha señalado el ufólogo Nigel Watson al Daily Mail. Hasta 701 de los informes (alrededor de un 5,5% del total) son marcados como no identificados, a pesar de que las órdenes de la regulación 200-2 exigía al Libro Azul reducir dicho número al mínimo y comunicar a los medios de comunicación sólo aquellos casos identificables. De entre todos los informes presentados por el Libro Azul, el número 14, un análisis estadístico masivo de los casos analizados hasta el momento de su realización (unos 3.200) es considerado a día de hoy como el estudio ufológico más grande jamás realizado. En él, cuatro científicos clasificaron los casos en las categorías de ‘explicables’, ‘inexplicables’ y con ‘información insuficiente’, que a su vez se dividían según su calidad que dependía, por ejemplo, de las fuentes; no era lo mismo un piloto entrenado que un mero testigo ocular. Dicho informe llegaba a las siguientes conclusiones: mientras el 69% de los casos eran considerados explicables o identificables, un 22% era inexplicable, un porcentaje mucho más significativo de lo que habían deseado en un primer momento. Dentro de la categoría de explicables, el 86% era debidos a aviones, globos o tenían una explicación astronómica. Curiosamente, tan sólo un 1,5% de ellos eran despreciados como ‘alucinaciones’ aunque el porcentaje de posibles fraudes aumentaba hasta el 8%. Otra peculiaridad de dicho metaestudio es que cuanto mejor fuese la fuente, más probabilidades había de que el OVNI fuese considerado como “desconocido”, algo que ocurrió con el 35% de casos. Unos resultados que contravinieron las hipótesis de los expertos más escépticos, que creían que eran precisamente los casos con informantes menos fiables los que serían más difíciles de explicar. Por el contrario, estos solían ser los que eran expuestos por pilotos, militares o varios testigos que coincidían en sus testimonios. Nigel Watson destaca en el artículo de The Daily Mail dos casos que han llamado la atención de los investigadores durante décadas. El primero de ellos fue informado por Kenneth Arnold y dio lugar al término “platillo volador” (flying saucer). El avistamiento se produjo en el Monte Rainer, cerca de Seattle (Washington) el 24 de junio de 1947. Según los documentos a los que ahora se puede acceder, Arnold afirmó ver tres objetos circulares de color plateado, a una altura de 3.000 pies (unos 914 metros). El informe concluye que no se disponen de los datos suficientes como para llegar a una conclusión: “Carta de ciudadano, sin demasiada información”. En su día, Arnold explicó a la prensa que estos objetos volaban en una dirección diagonal y que había una distancia de unas cinco millas (unos 8 kilómetros) entre las naves más lejanas, que oscilaban en el aire de una forma errática. Según sus cálculos, se desplazaron a una velocidad superior a las 1.000 millas por hora del Monte Rainier al Monte Adams. Curiosamente, Arnold aseguró haber visto nueve naves, aunque el informe sólo refleja que hubiese tres. Por otra parte se encuentra un avistamiento similar realizado en Tulsa (Oklahoma) el 12 de julio de 1947 (cinco días después del incidente Roswell), otro de esos misterios aún sin resolver de los que fueron publicadas fotografías en la prensa estadounidense. Se trata de la primera descripción de objetos voladores no identificados con forma de plato. El Proyecto Libro Azul reflejó bien el signo de unos tiempos marcados por la paranoia, al mismo tiempo que ayudó a generar parte del imaginario común de los avistamientos de la Guerra Fría. El primer jefe del proyecto, Edward J. Ruppelt, acuñó el término “OVNI” para sustituir al de “platillo volador” cuando se le pidió que se crease un lenguaje estándar y poco dado a interpretaciones fantásticas para referirse a los fenómenos. No sólo eso, sino que el astrónomo J. Allen Hynek, uno de los consultores científicos del proyecto, creó el concepto declose encounters (“encuentros cercanos”) popularizado posteriormente en el cine. Según las conclusiones oficiales del Proyecto Libro Azul realizadas por las Fuerza Aérea, las observaciones de OVNIS se deben a una mezcla se los siguientes cuatro factores: “la histeria de las masas, la creación de falsificaciones para conseguir publicidad en los medios de comunicación, las psicopatologías de los individuos y la confusión con objetos cotidianos como globos o aviones”. Unas conclusiones que poco tenían que ver con la realidad. Además, el proyecto concluyó “debido a que no se había encontrado ningún objeto o principio tecnológico más allá de los conocimientos científicos de la época ni ninguna prueba que indique que los OVNIS eran vehículos extraterrestres” algo que ha sido ha fuertemente cuestionado por varios expertos a lo largo de los años. Uno de ellos fue el historiador aficionado John Greenewald quien invirtió cerca de dos décadas solicitándole insistentemente al gobierno estadounidense información desclasificada sobre los OVNIS, hasta conseguirlo, pero no esta satisfecho con lo que se ha dado a conocer, ya que esta convencido que lo publicado “es solo la punta del iceberg” y que el público aun no tiene acceso a lo realmente importante: “De los cientos de páginas con información liberados, tan sólo unas pocas palabras son legibles en cada una de ellas” explica. “Además, otras entidades del gobierno de los EE.UU. - incluyendo a la CIA - también hicieron investigaciones sobre los OVNIS que no han sido publicadas hasta ahora”, anota Greenewald. "Hay secretos, oscuras conspiraciones, y escándalos todavía por salir", concluyo. La verdad, continua ahí afuera.

jueves, 4 de octubre de 2018

INCREIBLE HIPOTESIS: ¿Es la Tierra una especie de zoológico extraterrestre?

Tal vez pueda sonar hasta denigrante el hecho de considerar así a nuestro planeta, pero las explicaciones no las ofrece cualquiera, sino el conocido astrofisico Neil deGrasse Tyson, quien afirma que la Tierra “podría ser un zoológico creado por una civilización alienígena hiperinteligente y donde podrían estar manipulándonos como una forma de entretenimiento para estudiar nuestras reacciones y ver como respondemos a los retos que ellos nos plantean”, según publica esta semana The Independent. ¿A qué se refiere con dicho concepto tan curioso? Según el conductor de la serie científica Cosmos de la National Geographic, “los extraterrestres saben de nuestra existencia, pero no desean comunicarse con nosotros al considerarnos inferiores, por lo que probablemente se limitarían a observarnos viendo este mundo como una especie de zoológico o centro de pruebas y experimentación” expresó. Según explica el propio astrofísico reiteradamente en sus conferencias, ellos nos observarían de la misma forma que nosotros miramos a una lagartija. Es decir, las miramos, nos parecen curiosas e incluso llamativas. Sin embargo, ¿podemos comunicarnos con ellas? Por cierto que no. Entonces, ¿no sería descabellado pensar que los extraterrestres tengan el mismo problema con nosotros? Sin duda, es una teoría difícilmente digerible para el ser humano que, tradicionalmente, se cree el centro del mundo y considera que no hay mucho más de lo que preocuparse más que de uno mismo. Sin embargo, el propio deGrasse afirma que, si quisieran, los alienígenas nos podrían aplastar con la misma facilidad con la que nosotros matamos a una mosca. Tysen continúa afirmando que ante el riesgo potencial que representan para nuestra existencia, lo más aconsejable seria por ello no seguir enviando mensajes de vida inteligente desde la Tierra para seguir pasando inadvertidos, mostrándose crítico con quienes opinan lo contrario, en referencia a los científicos de SETI. El astrofísico comentó también que cuando él piensa en la especie animal más cercana genéticamente a los humanos (una diferencia genética de un 1 por ciento), el chimpancé, uno se da cuenta de que lo más inteligente que puede hacer el simio es apilar cajas, comer un plátano o quizás, intentar comunicarse con una lengua de signos rudimentaria, lo mismo que hace un bebé humano de dos años. Por ello, continuó, “los extraterrestres nos verían de esa manera y pensarían que Stephen Hawking fue un poco más inteligente que el resto, porque podía hacer cálculos astrofísicos al igual que su hijo que acaba de venir de la guardería. Ello los motivaría a crear un zoológico para colocarnos allí, donde podríamos ser observados y a su vez, nos tendrían bajo su control, porque si bien somos muy primitivos para ellos, nos consideran sumamente peligrosos dada nuestra conocida ‘afición’ a las guerras y conflictos de todo tipo que han ensangrentado el planeta desde hace siglos, por lo que seria un grave riesgo para todos si ese afán belicista pueda expandirse por el resto de la galaxia. Y que mejor solución que mantenernos encerrados - sin que nos diéramos cuenta de esa situación obviamente - en un zoológico al que llamamos planeta Tierra” puntualizó deGrasse, quien aprovecho la ocasión para informar que la nueva temporada de ‘Cosmos: Posible Worlds’ iniciará sus transmisiones en el segundo cuatrimestre del 2019.

jueves, 27 de septiembre de 2018

MISTERIOS DE LA BIBLIA: El Jardín del Edén

Como sabéis, la Biblia está llena de mitos, enigmas y misterios. Hay muchas personas que han vivido (literalmente) para poder descifrarlos, o para dar una opinión lo más cercana posible ha como se cree que son las cosas en realidad, sin embargo... ¿están en lo cierto?; para creyentes y escépticos llega esta nueva serie que tratara los secretos que esconde y que mejor manera de explicarlos que empezando por el principio ¿vale? Nadie está muy seguro de dónde se encontraba originalmente, aunque parece que existe un consenso general de que se ubicaba en alguna parte del Medio Oriente, tal vez en el actual Irak. Nos referimos al Jardín del Edén. Es de suponer que la gran inundación del Génesis habría acabado con él, pero, desde hace siglos, el mundo cristiano tenía una fe ciega en la existencia del Edén en la tierra, oculto para los hombres. Santo Tomás de Aquino escribió que el paraíso terrenal estaba “cortado por montañas o mares, o alguna región tórrida” y dijo que no se podía cruzar. Tan firme era la creencia en la presencia física permanente de Edén que fue representado en los mapas medievales. La creencia persistió en la era de la exploración: en 1498, Cristóbal Colón retrocedió con horror al navegar más arriba en el río Orinoco, en Venezuela hoy en día, en la creencia de que estaba a punto de entrar en el Jardín del Edén y incurriría en una muerte segura como resultado. Hoy en día, con nuestros mapas, parece que el Edén realmente ha desaparecido sin dejar rastro. “Tomó Dios al hombre, y lo puso en el jardín del Edén, para que lo labrara y lo guardase”. (Génesis 2:15) En el Edén todo era perfecto. El clima era benigno y los frutos de los árboles se hallaban al alcance de la mano. Era un vergel bañado por las aguas, donde el hombre no tenía más preocupación que pasear sobre la suave hierba, jugar con los animales, nadar en los estanques y divertirse con su compañera. Un paraíso donde todos los días eran soleados y solamente existía la ocupación de cuidar de un jardín, en cuyo centro se alojaba un misterioso árbol de cuyas ramas colgaba un no menos misterioso fruto y en cuya deliciosa carne se hallaba la única prohibición que Dios había mandado a la primera pareja de humanos. Pero el hombre mordió el fruto y su desnudez se le hizo evidente. Entonces fue expulsado y el don de la inmortalidad le fue vetado para siempre. Lejos, ya, de aquel paraíso terrenal, los descendientes de la primera pareja se esparcieron por el mundo adquiriendo nuevas costumbres y conocimientos, olvidando que aquel lugar donde sus ancestros habían vivido como dioses había existido alguna vez. O tal vez recordándolo, pero sin atreverse a regresar por temor a Dios. Pero el anhelo por el hogar primigenio no podía permanecer adormecido para siempre. Un día, el hombre sintió deseos de regresar y ver cómo era aquel prodigioso espacio en el que los padres de la humanidad habían pasado sus primeros días. Tomando como referencia algunos pasajes de textos antiguos, muchos exploradores se embarcaron en su búsqueda; mas los resultados, hasta hoy, siempre fueron inciertos. ¿Halló alguien el paraíso perdido? ¿Se encontraba en algún punto no explorado del planeta? ¿O fue una simple metáfora del comportamiento humano ante los senderos del bien y del mal? En la Edad Media, una serie de curiosos mapamundi, confeccionados en su mayor parte por beatos y otros eruditos religiosos, comenzaron a circular por Europa. Dada su disposición elemental, en la que a primera vista una masa de agua en forma de “T” dividía en tres a una Tierra circular, estos mapas fueron conocidos como “O-T” los cuales se hallaban cargados de referencias religiosas, indicando, por ejemplo, dónde se hallaban los descendientes de Noé. Pero uno de los detalles más llamativos de esta cartografía era que en casi todos ellos se mostraba, en el extremo norte, un sitio fácilmente identificable como el jardín del Edén. Situado ligeramente sobre la mitad oriental de Asia, un recuadro con los cuerpos o caras de Adán y Eva, a veces retratados junto a la serpiente engañadora, señalaban muy claramente a la antigua Mesopotamia como el lugar donde se hallaba el primer jardín de la humanidad. En más de una ocasión, distintos grupos de arqueólogos proclamaron haber hallado los “restos” del Jardín del Edén tras analizar fósiles de los más antiguos alimentos cultivados. Sin embargo, ninguno de estos hallazgos parece coincidir con la idea de un vergel divino como el que se nombra en las escrituras, lo que ha llevado a la mayoría de los estudiosos a buscar claves en los propios textos religiosos. La referencia bíblica más sólida para ubicar el Edén puede hallarse en Génesis 2,10, donde se dice que allí se encontraba “un río que regaba el Jardín”, que se repartía en cuatro brazos. Estos brazos se llamaban Pisón, Guijón, Hidekel y Éufrates. Dos de los ríos nombrados, el Éufrates y el Hidekel (más conocido como Tigris), discurren aún hoy por las tierras de Mesopotamia y Oriente Medio, atravesando e irrigando las regiones de Turquía, Siria e Iraq y desembocando juntos en el Golfo Pérsico. Este hecho ha llevado a que la mayoría de los investigadores centre su atención en este lugar a la hora de fundar sus teorías sobre la posible localización geográfica del Jardín del Edén. Sin embargo, sobre el Pisón y el Guijón – los otros dos cursos de agua de los que habla el Génesis – poco se conoce, y se cree que pueden haber sido antiguos ríos cuyos lechos se encuentran hoy secos. Las divergencias entre la hidrología moderna y la citada en las antiguas escrituras ponen en tela de juicio las interpretaciones realizadas sobre la ubicación real del Edén. Algunos estudiosos afirman que las nociones geográficas de los autores de la Biblia fueron erróneas. Otros, que una interpretación más flexible podría indicar que los cuatro ríos nombrados no necesariamente han de hallarse en Mesopotamia. Esta última afirmación se ve reforzada por las mismas escrituras, que narran que diez generaciones después de Adán un gran diluvio alteró toda la geografía del planeta, lo que habría convertido toda búsqueda de referencias en una tarea inútil. Por otra parte, el Edén como una simple metáfora del hombre y su relación con el creador también ha sido una posibilidad contemplada desde el principio de las religiones. Así como en las antiguas tradiciones cristianas, la historia del Edén puede ser hallada en muchos textos de otras culturas. De esta forma, un paralelismo con el paraíso bíblico puede ser hallado en el famoso Poema de Gilgamesh, una antigua historia sumeria y cuyo relato es anterior al Génesis; en la isla de Avalon, donde según los celtas, los manzanos daban fruto todo el año; o en el Jardín de las Hespérides, que según la mitología griega se encontraba custodiado por tres bellas ninfas. Si la historia del Edén representa la caída del hombre al mundo humano tras perder su estatus divino, se podría interpretar entonces que el Edén quedó atrás, en un espacio que es invisible al ojo e impalpable al tacto humano, al que sólo podremos llegar o alcanzar tras elevarnos espiritualmente.Pero mientras quede alguna esperanza humana de hallarlo en la Tierra, difícil será acallar las preguntas que, una mínima pizca de curiosidad, hará brotar a cualquiera en su mente: ¿dónde se hallan los restos fósiles de Adán y Eva? ¿Continúan los querubines y la espada ardiente custodiando las puertas del Jardín? ¿Se marcharon hace tiempo? Y si allí se encontraran aún hoy, ¿nos dejarían entrar en caso de alcanzarlo?

jueves, 20 de septiembre de 2018

UNA INVESTIGACIÓN SUMAMENTE REVELADORA: ¿En la Casa Blanca hay quienes creen en la existencia de vida extraterrestre?

A juzgar por las declaraciones de sus inquilinos, sí. Los investigadores confían esperanzados en que algún día se lleve a cabo la desclasificación oficial del tema OVNI. No en vano se supone que guardan en sus hangares secretos algo más que papeles. Quién sabe. Cuando ese día llegue, y se anunciara al mundo que no estamos solos, que la vida inteligente ha visitado la Tierra y, más aún, que tenemos pruebas fiables porque hemos recobrado cuerpos y vehículos extraterrestres siniestrados. Por desgracia, es improbable que tal situación llegue a darse. Incluso una investigación superficial sobre los OVNIS revela enseguida que a pesar de todas las negativas oficiales, los grupos militares y de inteligencia se toman el fenómeno muy en serio. Documentos obtenidos en 1979 mediante la ley americana de libertad de información de la CIA, revelan que esta agencia siguió estudiando a los OVNIS recopilando datos sobre el mismo a pesar de una declaración previa en 1953 de que se había cerrado el expediente acerca de estos casos. Enseguida resultó evidente para los investigadores que, a pesar del hecho de que el tema OVNI suele ser con frecuencia mal interpretado y ridiculizado por los medios de comunicación, dando una impresión falsa al público de que no es un tema que merezca la investigación oficial, lo cierto es que en realidad, en los círculos oficiales se consideran un tema prioritario para la seguridad nacional y están clasificados en los estamentos más elevados. En un documental dado a conocer en la televisión americana sobre el tema - Out of the Blue - se entrevisto a varios militares que habían visto cómo los OVNIS interferían con la tecnología militar. En un caso, uno de ellos sobrevoló un complejo de lanzamiento de misiles nucleares en Montana, y en cuestión de segundos inhabilitó casi 20 misiles balísticos intercontinentales. Naturalmente el hecho de que la tecnología extremadamente avanzada pueda entrar impunemente en espacio aéreo protegido, neutralizar las más poderosas armas militares, y dar vueltas alrededor de sus cazas más rápidos, no es algo que las autoridades deseen admitir. Esto ya es suficiente para darse cuenta de que la idea de la desclasificación oficial es algo improbable. La función de los militares es proteger la nación. Cualquier señal de que no puede hacerlo eficazmente no sería admitida por el hombre elegido como jefe de las fuerzas armadas: el presidente norteamericano. Además de esto, resulta evidente que, debido a que el tema es tan serio para la seguridad nacional y, por tanto, está clasificado en los niveles más altos, el presidente, a pesar de ser el jefe de las fuerzas armadas, no posee necesariamente una categoría de seguridad lo suficientemente alta como para poder acceder a toda la información clasificada sobre los OVNIS. Ronald Pandolfi, un científico que actuó como enlace de la CIA con la Casablanca durante el mandato de Bill Clinton, declaró que “las diversas agencias de inteligencia no tienen ningún interés en satisfacer la curiosidad oficial, y si el director de la CIA decide que el presidente no debe enterarse de algo, entonces el presidente no tiene por qué enterarse”. La cuestión entonces sigue siendo hasta qué punto los mandatarios estadounidenses han podido acceder a la información clasificada sobre los OVNIS? Y quizá más importante todavía: ¿se les ha mostrado a alguno de ellos la prueba más convincente de todas: los restos y cuerpos de alienígenas proveniente de accidentes de esas naves procedentes del espacio exterior? Por cierto, no deja de llamar la atención que la gran mayoría de quienes pasaron por la Casa Blanca sean los mas fervorosos creyentes, bien porque afirman haberlos visto años atrás antes de asumir el cargo o porque una vez en la Casa Blanca, llegan a enterarse de “algo” que al común de los mortales no les esta permitido conocer. El más explícito fue Jimmy Carter quien en 1976 reconoció a los periodistas que seguían su campaña electoral que él mismo había experimentado un avistamiento. “No me río de nadie que diga que ha visto un OVNI -aseguró - porque yo mismo he vivido esa experiencia y fue una de las más dramáticas de mi vida”. Se refiere a al avistamiento el 6 de enero de 1969 dos años antes de convertirse en gobernador del Estado de Georgia, el cual lo afecto profundamente. “Si me eligen presidente de los EE.UU., prometo que revelaré al público y a los científicos hasta la última pizca de información que las autoridades tengan sobre la visita de seres de otros mundos”. Pero como era de esperar, jamás cumplió su promesa. Cuando se le pregunto en una ocasión en el 2003 por qué no había desclasificado la información sobre los OVNIS, declaró: “La gente tiene muchas teorías, pero nadie sabe la verdad”. Bill Clinton también se permitió tener su desliz creyente cuando afirmó: “Tengo el empeño de encontrar la respuesta a dos preguntas que me obsesionan: quién mató a JFK y si existen realmente los OVNIS”. William Laparl, que trabajó con la CIA en los primeros días del mandato de Clinton, escribió: “Entre los altos mandos de la CIA se sabía que siempre andaba detrás de los OVNIS. Bill Clinton había estado preguntando a todo aquel que quisiera escucharle que le dijera el secreto. Si se encontraba con algún almirante, le decía: ‘Por cierto, dígame los secretos que tenemos acerca de los OVNIS’. Simplemente le miraban sorprendidos como si fuera de otro planeta”. A pesar de todos los esfuerzos de Clinton acerca de desentrañar el enigma de los OVNIS, es un hecho que no pudo hacer nada para conseguir acceder a la información clasificada sobre el mismo. Sarah McClendon, antigua reportera de la Casa Blanca, expresó la frustración del presidente. Le preguntó por qué no hacía algo para sacar a la luz la verdad. McClendon dijo que el presidente se inclinó hacia ella y en respuesta a su pregunta dijo: “Sarah, hay un gobierno secreto dentro del gobierno, y no tengo ningún control sobre el mismo”. Quizá le podría haber ayudado a encontrar una respuesta a su inquietud, su antecesor Ronald Reagan, el cual ha sido el único junto con Carter quien abiertamente ha manifestado a los medios de comunicación haber visto un OVNI. Kitty Nelly, en su biografía no autorizada de Nancy Reagan, afirmaba que Ronald admitía creer en su existencia, e “incluso juró que había visto unos cuantos Objetos Voladores No Identificados”. Uno de esos avistamientos ocurrió en 1974 y lo relato de la siguiente manera: “Estaba en el avión la semana pasada cuando me entretuve un rato mirando por la ventana. Entonces vi una luz blanca zigzagueante. Me levanté hasta la cabina del piloto y le pregunté: ¿has visto alguna vez algo parecido? Estaba asombradísimo; me contestó que no. Le pedí que siguiéramos a aquella luz. Lo hicimos durante varios minutos. Era brillante y blanca. La perseguimos hasta Bakersfield y fue allí donde, ante nuestros ojos como platos, se fugó directamente hacia el cielo. Cuando bajé del avión se lo conté a Nancy, pero preferimos no emitir ningún informe sobre ello: en aquella época te podían tomar por idiota si contabas que habías visto un OVNI”. Más casos. Gerald Ford, en una carta a L. Medel Rivers cuando era congresista declaró: “No tengo duda de que has seguido el reciente flujo de noticias sobre los OVNIS. Estoy especialmente interesado en estas cosas porque muchos de los avistamientos se han producido en mi Estado, Michigan. Creo que hay fundamento en buena parte de estos informes y me parece que el pueblo americano merece una explicación más profunda que la que le están dando las Fuerzas Armadas” subrayó. En cuanto a George W. Bush, se especula que podría estar bastante bien informado sobre la situación debido a su padre, - quien además de ocupar el cargo de Presidente durante cuatro años, también fue jefe de la CIA con Gerald Ford, y actuó como vicepresidente con Ronald Reagan durante ocho años - pero a pesar de ello, mantuvieron el secretismo y nunca lo ventilaron en público. Con relación a Barack Hussein Obama, en una entrevista realizada por el comediante estadounidense Jimmy Kimmel, este enfiló su entrevista sobre los alienigenas y dijo que si él fuera presidente de los EE.UU. lo primero que haría sería conocer los archivos secretos sobre el Área 51 y los OVNIS, para saber lo que realmente pasó, pero Obama le respondió “Es por este motivo que nunca serás presidente. Los extraterrestres no van a dejar que suceda ya que revelarías todos sus secretos. Ellos ejercen un control estricto sobre nosotros” aseveró. Estas declaraciones originaron una avalancha de artículos entre los creyentes de las teorías de conspiración, quedando claro que de Obama no iba a salir ninguna confirmación sobre la vida extraterrestre, tal como ocurrió con Bill Clinton. Finalmente esta Donald Trump, de quien se afirma que cree en la existencia de OVNIS, aunque su portavoz, Sarah Sanders, afirmó no tener la respuesta. “Este tema no ha sido mencionado en nuestras reuniones”, respondió en una rueda de prensa. “Lo verificaré y os mantendré al corriente”, añadió. Sin embargo, las revelaciones del The New York Times sobre la existencia de un programa del Pentágono encargado de investigar los objetos voladores no identificados aumento las especulaciones en Washington. Entre 2007 y 2012, este programa, llamado Advanced Aerospace Threat Identification Program (Programa de Identificación de Amenazas Aeroespaciales Avanzadas), ha documentado extraños objetos voladores que viajaban a gran velocidad sin propulsión visible o en posición estacionaria sin medios aparentes de sustentación. Según el Departamento de Defensa, el programa concluyó en el 2012 porque “había otras prioridades que merecían financiación y estaba en el interés del ministerio hacer un cambio”. Sin embargo, hay quienes aseguran que, a pesar de que se dejaran de destinar fondos, el programa sigue existiendo por pedido expreso del propio Trump. Queda claro que el interés persiste, pero lamentablemente quizás nunca sabremos la verdad.

jueves, 13 de septiembre de 2018

GATOS: ¿Espías Alienígenas?

Aquí hay gato encerrado. Se trata de una teoría que a muchos puede parecer disparatada. Pero lo cierto es que en la web viene cobrando gran popularidad, y merece por ello nuestra atención. Al parecer, los felinos domésticos podrían ser nada menos que centinelas alienígenas, seres enviados desde el espacio para espiarnos y reportar sus descubrimientos a su nave nodriza. Cámaras extraterrestres que registran nuestra vida diaria y hacen enlace con el otro mundo del cual provienen. Precisamente, hace unas semanas atrás dimos a conocer una noticia similar relacionada con los pulpos, pero a diferencia de esos octópodos que viven en el mar, a los gatos los tenemos en nuestras propias casas y de esta manera y sin saberlo, estaríamos viviendo con el enemigo. Encuestas realizadas por ejemplo, indican que la gran mayoría de estadounidenses creen firmemente en su origen extraterrestre. Al igual que muchas teorías de conspiración, la de los gatos alienígenas está muy bien desarrollada ya que existen muchos indicios de ello. Para tal efecto, un usuario llamado RedSpider, realizó una lista que podrían acercarnos a la verdad: 1.- No existe ningún documento antes de los antiguos egipcios que mencione la existencia de los gatos, donde eran adorados como dioses, ya que -afirmaban- provenían de las estrellas. Según Ryan Haupt, paleontólogo de la Universidad de Wyoming, es en Egipto donde se originaron los gatos domésticos, pero señaló que "desconocemos cuando ocurrió aquello y porque llegaron a ser adorados como deidades, siendo momificados al momento de su muerte. Todo ello es un gran enigma para nosotros” indicó. Los gatos eran, en efecto, adorados por los antiguos egipcios y eran unas mascotas muy queridas; su muerte involucraba un duelo similar al de cualquier familiar; eran embalsamados y enterrados con distintos grados de pompa y majestuosidad, según la riqueza de su dueño; los cementerios de gatos se construían a orillas del Nilo; al ser sagrados la pena por matarlos era la muerte. Algunos dioses egipcios, eran gatos, como Bastet, la diosa del amor y la alegría. Un antiguo papiro egipcio muestra incluso a Ra, dios del sol, como un gato con manchas y un cuchillo; 2.- La ciencia no puede determinar cómo producen el ronroneo. Se trata de un peculiar sonido que hacen los gatos cuando están alegres, pero se desconocen como lo realizan ya que no tienen un órgano especial para producirlo. A juicio de la Dra. Karen L. Overall, conductista de animales “un oscilador neuronal rítmico y repetitivo envía mensajes a los músculos de la laringe, lo que los hace vibrar entre 25 y 150 veces por segundo (Hz). Esto produce una repentina separación de las cuerdas vocales, durante la inhalación y la exhalación; la vibración felina única. Algo así como una ‘Opera para gatos’, pero el ronroneo suele ser tan grave que tendemos a sentirlo así como escucharlo” afirmó. Sin embargo, la duda persiste: ¿porque ronronean los gatos? Una pregunta que sigue siendo un misterio. ¿Tecnología alienígena? ¿Señales de transmisión? Vaya uno a saber. 3.- Al jalar las orejas de un gato hacia atrás, se descubre su oculto secreto. Efectivamente, al hacerlo puede notarse que se trata de una copia perfecta de la imagen de uno de los famosos “grises”, aquellos alienígenas con esos ojos grandes y curvos, una boca y una nariz pequeñas, la especie extraterrestre mas conocida, gracias a que fueron popularizados por el cine y la televisión al presentarlos como tales, aunque cabe recordar que no es la única especie que existe. 4.- Un gato tiene una visión exponencialmente mejor a la de los humanos. Esto hace que parezca mucho más avanzado en términos evolutivos. ¿Cómo? Una versión generalizada indica que los gatos nos ven con esos grandes ojos porque se trata en realidad de cámaras alienígenas que registran cada uno de nuestros movimientos y los transmiten de regreso a los alienígenas que los trajeron a nuestro planeta en primer lugar y que orbitan en naves nodrizas, imperceptibles a nuestra primitiva tecnología. Si los humanos construimos una computadora hecha de organismos vivos, ¿quién sabe de lo que la tecnología alienígena es capaz? Los ojos de un gato tienen una ventaja con respecto a la visión nocturna. Como explica este artículo del The New York Times: “Los gatos también tienen pupilas elípticas que se abren y se cierran más rápido, y las cuales se pueden abrir más que las redondas que tenemos nosotros. Además, los gatos y algunos animales nocturnos tienen una membrana reflectora, el tapetum, en la parte trasera de los ojos, la cual refleja la luz que pasa a través de los rodillos de regreso en la dirección contraria. Esta ‘doble exposición’ permite a los gatos ver bien en la oscuridad” 5.- ¿Alguna vez has visto a un gato despertar de un sueño profundo y salir corriendo del cuarto en un instante? La madre nodriza está transmitiendo y necesitan estar solos para comunicarse con sus amos. Todos hemos visto esto, y no encuentro una respuesta a su actitud. ¿Evidencia de un contubernio alienígena? Digamos que es posible. Pasado un tiempo regresan como si nada y vuelven a dormir placidamente panza arriba, o al menos eso quiere que creamos, mientras no nos dejan de vigilarnos ni por un instante. 6.- Todas las cosas que salen de un gato son completamente anti naturales. En primer lugar, están esas bolas de pelo que son repulsivas con solo verlas y que son el producto de las lamidas que hace de sus cuerpo que luego se acumulan en su estomago y llegado el momento, lo vomitan por todos lados. Simplemente asqueroso. En cuanto a su orina y excremento, su olor es particularmente desagradable y vaya uno a saber porque huelen de esa forma ¿Tal vez se trate de una señal o advertencia? 7.-Una extraña característica son sus largos y gruesos bigotes, los cuales le ayudan a “ver” de cerca. Son sensores que les permiten moverse, son como sus otros ojos que los ayudan a desplazarse cómodamente por sitios estrechos y definir distancias cuando hay poca iluminación (sobre todo a la noche). El mínimo movimiento de los bigotes de la parte almohadillada del hocico del gato estimula las terminaciones nerviosas y ofrece una información al gato muy al detalle sobre el entorno que le rodea. Pero también le pueden servir como un “radar” para espiar a los humanos 8.- Los gatos sobreviven a situaciones en las que cualquier animal terrestre moriría. ¿Cómo es que un gato cae de espaldas desde un cuarto piso y siempre aterriza sobre sus cuatro patas? ¿Tiene propiedades anti gravitacionales? Esto es cierto. Los gatos son grandes cazadores, y probablemente nos sobrevivirían tras una situación post apocalíptica. En cuanto al asunto del aterrizaje sobre sus cuatro patas no es broma. Siempre sucede y ello se debe a su gran agilidad que le permite voltearse en el aire arqueando la espalda y extendiendo sus patas mientras va cayendo para aterrizar suavemente sin daño alguno. Algo que no es propio de nuestro mundo ¿Será una prueba que se trata de una criatura alienígena? 9.- Cuando mueres, tus gatos te devoran. Esto realmente no tiene nada que ver con la relación gatos-alienígenas, pero es algo igual de aterrador. Si bien sucede, es justo reconocer que no es patrimonio exclusivo de los gatos, ya que se sabe que otras mascotas o animales que viven junto a los humanos, también han devorado a sus dueños cuando estos morían y nadie se percataba de ello. El olor que despide un cadáver al aire libre atrae fácilmente a los animales y más si comparten la misma casa. Ha habido casos de perros que devoraron a sus dueños, muertos hace días. Pero en relación a los gatos, es inquietante observar que prefieren los ojos en primer lugar, quizás para evitar ser ‘observados’ mientras lo hacen. Algo aterrador. Una muestra más de su enigmático origen.