TIEMPOS DEL MUNDO
jueves, 4 de junio de 2026
OCULTAS EN SUS PROFUNDIDADES: Un exespía psíquico de la CIA revela la ubicación de bases alienígenas en la Tierra
Un antiguo «espía psíquico» del ejército de los Estados Unidos ha desatado una intensa oleada de teorías al revelar las ubicaciones de cuatro bases alienígenas operando en nuestro planeta, según da cuenta The Daily Mirror. En efecto, Lyn Buchanan, un veterano retirado de la inteligencia militar, detalló en el pódcast American Alchemy que estas instalaciones se encuentran ocultas en profundidades montañosas y funcionan como centros de espionaje, talleres de reparación de OVNIS y puntos de entrada extraterrestre. Ante todo, cabe precisar que Buchanan formó parte de un programa clasificado de la Guerra Fría que investigaba si la conciencia humana podía emplearse para recopilar información a larga distancia, una disciplina conocida como “visión remota”. Su tarea específica dentro del proyecto consistía en monitorear y realizar un seguimiento de dichos complejos subterráneos. Según el relato del veterano exespía, estas bases fueron detectadas originalmente en 1973 por Pat Price, un exoficial de policía que se convirtió en uno de los primeros participantes de estos programas gubernamentales. Más tarde, la CIA puso en marcha el Proyecto 8200 con el objetivo de comprobar si otros espías psíquicos independientes podían corroborar los extraordinarios hallazgos de Price. El desglose de los objetivos asignados a Buchanan incluye cuatro puntos geográficos estratégicos: el monte Hayes en Alaska, el monte Zeil en Australia, el monte Nyangani en Zimbabwe y la cordillera de los Pirineos, en la frontera entre España y Francia. Cada uno de estos lugares cumpliría una función completamente distinta dentro de la aparente red logística extraterrestre. El monte Hayes, en Alaska, fue descrito como un centro de vigilancia global dedicado a monitorear la actividad humana. Al ser consultado sobre su propósito, Buchanan explicó: “Mantener inteligencia sobre la Tierra... solo recopilar datos, señales y todo eso”. Asimismo, el exespía señaló que visores previos informaron haber visto a personal mixto en el lugar: “Price y Joe McMoneagle habían encontrado a alienígenas y humanos trabajando codo con codo en una especie de centro de recopilación de inteligencia” añadió. Sin embargo, cuando él mismo inspeccionó la zona de manera psíquica en años posteriores, la situación había cambiado: “Investigué el monte Hayes y descubrí que el equipo ahora estaba automatizado y seguía funcionando, pero ya no había necesidad de personal allí”. La instalación se encontraría a gran profundidad, lo que haría casi imposible su localización por medios convencionales. Por su parte, el monte Zeil, ubicado en el Territorio del Norte de Australia, funcionaría como un centro de transporte para visitantes de otros mundos. El veterano lo comparó con un aeropuerto moderno: “El monte Zeil es una especie de puerto de entrada a la Tierra al que van los amistosos y, desde allí, se despliegan por todo el mundo”. De acuerdo con sus bocetos, la estructura cuenta con varios niveles; el superior sirve como muelle de acoplamiento para las naves y el inferior se destina a labores de mantenimiento. Durante su sesión de observación, Buchanan afirmó que los residentes notaron su presencia espiritual: “Lo primero que pasó fue que me hicieron saber que sabían que yo estaba allí y que estaba bien”. En ese mismo recorrido mental, el militar registró una escena inusual: “En el área por donde entran y salen los viajeros, vi a una hembra gris con un bebé gris”. La tercera base se localiza en el monte Nyangani, en Zimbabwe, y destaca por ser un taller mecánico. Ante la pregunta de qué se reparaba en ese sitio, el entrevistado fue directo: “Para extraterrestres. Para OVNIS”. Buchanan advirtió que este enclave cuenta con fuertes medidas de seguridad y lo vinculó con las misteriosas desapariciones de excursionistas en la región. Su hipótesis sobre quienes descubren estos secretos es severa: “Si ves demasiado. Desapareces”. Según sus análisis, los intrusos se enfrentan a la opción de morir o integrarse como mano de obra interna. Finalmente, la cuarta instalación se ubicaría en los Pirineos, entre España y Francia, aunque Buchanan admitió no tener detalles de primera mano sobre este sector: “Nunca investigué la de los Pirineos, así que no estoy seguro de ella”. Por cierto, a pesar de la naturaleza insólita de estas afirmaciones, el exmilitar defendió la consistencia de sus informes, destacando que los ejercicios se realizaban bajo estrictos protocolos de aislamiento de información. “Miren, hice todo esto a ciegas”, aclaró, explicando que nunca conoció la identidad de los objetivos antes de las sesiones. Al finalizar sus observaciones, sus dibujos coincidieron con una precisión milimétrica con los mapas trazados por Pat Price décadas atrás. Hasta la fecha, no existe evidencia pública que respalde la existencia de estas bases y las declaraciones de Buchanan carecen de verificación independiente. Estas prácticas formaron parte del Proyecto Stargate de la CIA, una iniciativa iniciada en la década de 1970 para reclutar talentos psíquicos con fines militares. El proyecto fue cancelado definitivamente en 1995 tras determinarse que “no era científicamente fiable ni operativo para la recopilación de inteligencia estratégica”. O, por el contrario - lo cual es mas probable - los resultados de esas investigaciones prefieren seguir manteniéndolos en secreto.
jueves, 28 de mayo de 2026
ESCALOFRIANTE REVELACIÓN: “EE.UU. oculta restos biológicos de 4 especies extraterrestres”
El doctor Hal Puthoff, un reconocido físico cuántico y exasesor gubernamental financiado en su momento por la CIA, ha afirmado recientemente que “diversos especímenes fueron recuperados a partir de accidentes de objetos voladores no identificados, pero que el Gobierno estadounidense los mantiene en secreto”. La sorprendente declaración tuvo lugar durante su participación en el popular pódcast The Diary of a CEO, conducido por Steve Bartlett, donde Puthoff estuvo acompañado por Dan Farah, director del reciente documental The Age of Disclosure. Durante la entrevista, el científico de 89 años explicó que, aunque no ha tenido acceso directo a los cuerpos, confía plenamente en los testimonios de primera mano de sus fuentes. “Las personas que han estado involucradas en las recuperaciones han dicho que hay al menos cuatro tipos. Cuatro tipos separados”, aseguró el físico egresado de Stanford. Aunque Puthoff no ofreció detalles específicos sobre la fisonomía de estas criaturas, los datos coinciden con las declaraciones de su colaborador cercano, el doctor Eric Davis. Como recordareis. el año pasado, Davis detalló ante miembros del Congreso estadounidense que “las especies recuperadas corresponden a las clasificaciones conocidas popularmente como grises, nórdicos, insectoides y reptilianos”. Según The New York Post, Davis citó que todas estas especies comparten una morfología humanoide básica, provista de dos brazos y dos piernas. Los llamados nórdicos y reptilianos tendrían una estatura promedio de 1,80 metros. Los primeros se asemejan notablemente a los humanos del norte de Europa, mientras que los segundos poseen piel escamosa, cola larga y caminan erguidos. Por su parte, los grises responden a la clásica imagen cinematográfica de baja estatura y grandes ojos, mientras que los insectoides presentan rasgos similares a los de una mantis religiosa. El científico sostuvo que podrían ser los operadores de naves no identificadas que, según sus declaraciones, Estados Unidos habría intentado mantener en secreto. Davis ya había revelado en el 2020 que entregó al Pentágono información clasificada sobre materiales recuperados de origen no humano, con propiedades y tecnología imposibles de replicar con la ciencia actual. Incluso aseguró que superaban ampliamente las capacidades tecnológicas de la humanidad. En tanto, el congresista Eric Burlison, miembro del Comité de Supervisión y del grupo de Fenómenos Aéreos No Identificados, confirmó que ya había escuchado esas cuatro clasificaciones en reuniones privadas. Sin embargo, dijo que le sorprendió escucharlas públicamente de un científico tan respetado. "Si esto es cierto, sería un momento decisivo para la humanidad", expresó Burlison, quien reclamó que el Gobierno no tiene derecho a ocultar un secreto de tal magnitud. Aunque Burlison reconoció que muchos pensarán que se trata de ideas descabelladas, aseguró que tiene la responsabilidad de llegar al fondo del asunto. "El Gobierno pertenece al pueblo, no al revés", enfatizó. Estas revelaciones se suman a un contexto de creciente apertura institucional en Washington. El exoficial de inteligencia de la Fuerza Aérea, David Grusch, ya había declarado bajo juramento ante el Congreso en el 2023 que el país custodiaba “biologías no humanas”. A esto se añade la reciente y polémica desclasificación de cientos de archivos confidenciales aprobada por la administración de Donald Trump, lo que ha reavivado un debate oculto durante décadas. Como sabéis, el gobierno de EE.UU. ordenó la difusión de descubrimientos de fenómenos aéreos no identificados, por lo que el Pentágono publicó el viernes pasado un segundo lote de documentos. Por su parte, el cineasta Dan Farah reveló en el mismo programa las enormes presiones y los temores reales que enfrentan quienes custodian estos secretos. Farah relató que varios miembros de misiones de recuperación hablaron con él bajo estricto anonimato, pero se negaron rotundamente a aparecer frente a las cámaras por miedo a represalias extremas. El director compartió el escalofriante mensaje de texto que recibió de un alto mando de las fuerzas especiales pocos días antes de filmar su testimonio: “Luego de una mayor consideración y largas conversaciones con mi esposa, decidí que estaría perdiendo mi vida si participaba en tu entrevista”. Farrah agrego que altos funcionarios de inteligencia que participaron en su nuevo documental le revelaron que “efectivamente se recuperaron cuerpos no humanos de diversos ovnis estrellados”. Tampoco dio mayores detalles, pero aseguró que las especies recuperadas a lo largo de los años no son todas del mismo tipo. De acuerdo con los invitados, el hermetismo histórico en torno a este fenómeno responde a una estrategia militar surgida en la Guerra Fría. El temor a que potencias rivales como China o Rusia tomen ventaja en la ingeniería inversa de tecnología no humana obligó a mantener un secreto absoluto que, según denuncian, ha durado más de ochenta años. Pero pese a las afirmaciones de exfuncionarios e investigadores, el Pentágono mantiene oficialmente que no existe “evidencia verificable” de vida extraterrestre ni de tecnología alienígena en posesión del gobierno estadounidense. El debate sobre los llamados fenómenos anómalos no identificados ha ganado atención en los últimos años, especialmente tras audiencias en el Congreso y pedidos de mayor transparencia por parte de legisladores estadounidenses. En tanto, desde la perspectiva de la ciencia oficial, las afirmaciones - afirman - “carecen de sustento verificable”. Científicos e investigadores de prestigio, como el astrofísico de la Universidad de Harvard Avi Loeb, mantienen una postura escéptica frente a este tipo de testimonios orales y de archivos clasificados. Loeb ha señalado firmemente que, hasta el momento, ningún informe o declaración cuenta con la evidencia física, pública y reproducible necesaria para ser validada por la comunidad científica abierta, aunque claro, está consciente que el gobierno de los EE.UU. oculta información a los ciudadanos. “Esperemos que lo realmente importante salga a la luz algún día y no conformarnos con algún borroso video o una antigua fotografía que bien puede ser retocada o fabricada por la IA, como lo están presentando ahora” manifestó.
jueves, 21 de mayo de 2026
ALIENIGENAS ANCESTRALES: ¿Bases extraterrestres en Tritón?
Hace casi 37 años, el 25 de agosto de 1989, la Voyager 2 de la NASA sobrevoló Neptuno, para dar a la humanidad el primer acercamiento al octavo planeta de nuestro Sistema Solar. En ese tiempo, la nave espacial fue la única que llegó tan lejos, y dejó en esa misión muchas preguntas sin respuesta, algunas de ellas relacionadas con la misteriosa Tritón, la luna más grande de este lejano planeta. Según afirmaciones de la NASA, “las vistas eran igual de impresionantes como desconcertantes, revelando enormes y oscuras columnas de material helado que salían de su superficie”. Las imágenes mostraron que el paisaje de esta luna estaba formado por una superficie de hielo “joven”, que había resurgido una y otra vez con material fresco. La agencia espacial se preguntó entonces - y sigue preguntándose al día de hoy - ¿cómo es posible que una luna antigua, que se encuentra seis veces más lejos del Sol que Júpiter, 30 veces más lejos de esta estrella que la Tierra, pueda seguir aún activa? Los investigadores no descartan la posibilidad de que haya “algo” en su interior, que sea lo suficientemente cálido como para impulsar esta actividad. “Luego de 13 años de volar a través del Sistema Solar, podemos deslizarnos con confianza por el borde superior de la atmósfera de Tritón, lo cual fue bastante alucinante”, indicaba William Frazier de Jet Propulsion Laboratory (JLP), uno de los ingenieros de sistemas de proyectos de Trident, que ha sido denominada de esta forma en honor a la lanza de tres puntas que portaba el antiguo Neptuno, dios romano del mar. Cabe precisar que la densidad de Tritón es bastante alta y se sospecha que esta luna tiene un gran núcleo de roca de silicato y un océano líquido que se forma entre el núcleo rocoso y la capa de hielo de su parte externa. La superficie, que apenas tiene cráteres visibles, es notablemente joven, geológicamente hablando, y se calcula que podría tener 10 millones de años, en un Sistema Solar de 4.600 millones de años. La misteriosa luna cuenta también con una atmósfera inusual, ya que está llena de partículas cargadas, por lo que su ionosfera está 10 veces más activa que la de cualquier otra luna del Sistema Solar. Generalmente, las ionosferas están cargadas por la energía solar, pero, como Neptuno y su satélite se encuentran tan lejos del Sol, esta luna debe estar funcionando con alguna otra fuente de energía. Cabe destacar, como curiosidad, que Neptuno - descubierto en 1846 - tarda 165 años terrestres en completar una órbita alrededor del Sol. Según informa la NASA, la nave espacial llevaría un instrumento para sondear el campo magnético de Tritón, con el objetivo de si alberga dentro de sí un océano, aunque también investigarían su extraña ionosfera, su atmósfera rica en materia orgánica y las características extrañas de su superficie. Por cierto, el polémico ufólogo Scott Waring sorprendió con nuevas declaraciones sobre posible base extraterrestre en Tritón, que orbita Neptuno en la dirección contraria a la de la rotación del planeta, el cual posee 15 satélites, de los que los mayores son Titania (1600km de diámetro), Oberón (1600 km), Ariel (1300 km), Umbriel (1100 km) y Miranda (300km), uno de los objetos de aspecto más extraño del Sistema Solar. Sin embargo, Tritón es la que más ha llamado la atención a los científicos. Es una luna muy fría, de delgada atmósfera y con géiseres que lanzan material helado. El hecho de que esta luna está compuesta mayormente de hielo sugiere una cierta ruta para su evolución. Waring, editor del blog UFO Sightings Daily, explicó que, en la luna de Neptuno, Tritón, existen bases extraterrestres, y está convencido de que el vídeo obtenido por la NASA, muestra esas misteriosas estructuras: “Existen muy pocas fotos de esta luna, por lo que tener algo tan cerca es simplemente alucinante. Las estructuras negras parecen ser un material no reflectante parecido al sigilo, por lo que el radar no puede detectarlas. He encontrado estructuras en cada planeta y luna en nuestro sistema solar. Este es un gran ejemplo de las estructuras negras de las que suelo hablar. Las otras dos son las estructuras de cerámica blanca y las estructuras grises (alrededor de un 90% más pequeñas que las estructuras negras o blancas, pero a menudo unidas a ellas con túneles negros) metálicas con ángulos rectos” asevero. Aún no existen evidencias certeras sobre Tritón, pero al existir tanta cantidad de hielo, la vida es un factor que va en crecimiento, y no se descarta que exista vida, ya que su sistema “solar” es muy parecido al de la Tierra. Por otra parte, con las nuevas hipótesis de los expertos, la NASA planea viajar nuevamente a ese remoto sitio del universo, mediante una tecnología más avanzada. Es la Misión Trident, que tiene como objetivo desentrañar los misterios de Tritón y cuyo lanzamiento está previsto para octubre de este año, aprovechando una alineación que sucede una vez cada trece años, cuando la Tierra está correctamente alineada con Júpiter. La sonda espacial utilizaría la atracción gravitacional del gigante gaseoso como una honda directa a Tritón para ir a su encuentro en el 2038. ¿Qué sorpresas nos estarán aguardando?
jueves, 14 de mayo de 2026
ARCHIVOS DESCLASIFICADOS DEL PENTÁGONO: ¿Fenómenos de origen desconocido “nunca antes vistos”?
Finalmente, el Departamento de Guerra ha comenzado a publicar una serie de archivos y videos sobre fenómenos extraterrestres prometidos por Donald Trump y entre ellos, encontramos imágenes tomadas desde la superficie de la luna en las que se observan fenómenos de origen desconocido. En efecto, el gobierno de Estados Unidos anunció la publicación de archivos inéditos sobre fenómenos anómalos no identificados (UAP/FANI), una decisión que involucra a organismos de inteligencia, agencias de seguridad y entidades científicas, y que comenzó el 8 de mayo de 2026. La directiva, permite el acceso público a documentos previamente clasificados, impactando tanto a la ciudadanía como a la comunidad investigadora, según comunicó el Departamento de Guerra en su portal oficial war.gov/UFO. La medida, definida como “un esfuerzo histórico de transparencia”, busca que la sociedad tenga acceso directo a material original, y explícitamente invita a que “el público pueda sacar sus propias conclusiones” acerca de los fenómenos descritos. Según el portal oficial war.gov/UFO y reportes de AP News, la colección inicial incluye 162 archivos que abarcan cables diplomáticos, informes del FBI, transcripciones de misiones de la NASA y material gráfico, todos ellos disponibles para consulta sin restricciones. Esta iniciativa se desarrolla en coordinación con la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI), el Departamento de Energía (DOE), la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA), la Oficina Federal de Investigación (FBI) y la All-domain Anomaly Resolution Office (AARO). El proceso de desclasificación ocurre tras años de presión pública y legislativa sobre la necesidad de transparencia en torno a los fenómenos aéreos no identificados, según detalla AP News. En el 2022, el Congreso estadounidense creó una oficina especializada en la revisión y liberación de material relacionado con UAP/FANI, y en el 2024 se presentó un informe que documentó cientos de incidentes sin confirmar la existencia de tecnología ajena a la humanidad. Cabe precisar que el Departamento de Guerra (Department of War) centraliza la información en el portal war.gov/UFO, donde se pueden consultar los materiales desclasificados. La primera entrega incluye 162 archivos, entre los que se encuentran testimonios, informes de incidentes y registros visuales. Según el comunicado institucional, la publicación se realizará de manera progresiva conforme se localicen, revisen y desclasifiquen nuevos documentos, algunos de los cuales solo existen en formato físico. Entre los casos reportados, uno de los archivos describe la entrevista del FBI a un piloto de dron en septiembre del 2023. El testigo relató haber observado un “objeto lineal” que emitía una luz tan intensa que permitía distinguir bandas en su interior, permaneciendo visible entre cinco y diez segundos antes de desaparecer, de acuerdo con la documentación oficial. Los archivos también incluyen informes de astronautas a bordo de la misión Apolo 12 en 1969. Durante la misión Apolo 12 - el segundo alunizaje tripulado -, uno de los astronautas, Alan L. Bean, informó al control de la misión haber visto “destellos de luz” que simplemente iban “navegando por el espacio”: “Parece como si algunas de esas cosas estuvieran escapando de la Luna”, comentó el astronauta. “Realmente salen disparadas de aquí y se dirigen directamente hacia las estrellas”. Tres años más tarde, durante la misión Apolo 17 en 1972, dos astronautas informaron haber visto partículas de luz “muy brillantes”. “¡Parece el Cuatro de Julio ahí fuera!”, exclamó uno de ellos, el piloto del módulo lunar Harrison “Jack” Schmitt. Los astronautas plantearon la hipótesis de que las luces podrían haber provenido de fragmentos de hielo. Otro archivo corresponde a una imagen de la misión Apolo 17 de 1972, donde se observan tres puntos en formación triangular. El análisis preliminar indica que podría tratarse de un objeto físico, aunque no existe consenso sobre su naturaleza, según el portal gubernamental. Otro de los documentos difundidos, incluye la fotografía de un aparente objeto elipsoidal metálico observado en septiembre del 2023 sobre un campo abierto. El expediente incorpora un gráfico elaborado por el FBI a partir de testimonios coincidentes de varios testigos que describieron un cuerpo bronceado flotando a baja altura antes de desaparecer, es decir es una reconstrucción. Entre los archivos y videos publicados, figura también un informe del Mando Central con un video grabado en el 2013 por un sensor infrarrojo de una plataforma militar. La imagen muestra un objeto con forma de estrella de ocho puntas, de brazos desiguales, que se desplaza rápidamente por el cielo. El caso fue remitido a la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Ámbitos (AARO) sin descripción adicional del observador. El esfuerzo interinstitucional para dar a conocer estos casos está liderado por el Department of War, con el apoyo de la Casa Blanca, la ODNI, el DOE, la AARO, la NASA y el FBI. Al respecto, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, afirmó que el organismo “está alineado con el presidente Trump para brindar una transparencia sin precedentes sobre el conocimiento del gobierno acerca de fenómenos anómalos no identificados”, según consta en el comunicado de prensa. Por su parte, la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, aseguró que “la ODNI coordina activamente los esfuerzos de desclasificación de la comunidad de inteligencia con el Department of War para garantizar una revisión exhaustiva y una transparencia máxima”. El director del FBI, Kash Patel, expresó que la agencia participa en este proceso “con el mismo rigor e integridad que aplica a todos los asuntos de seguridad nacional”. A su vez, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, destacó la importancia de la cooperación interinstitucional y el análisis científico de los datos. Como sabéis, la publicación de archivos sobre UAP/FANI obedece a una directiva presidencial de Donald J. Trump emitida “tras el interés y la demanda pública por mayor transparencia en estos asuntos”. La directiva instruye al Department of War (Departamento de Guerra) y a otras agencias federales “a identificar, revisar, desclasificar y publicar todos los registros gubernamentales relacionados con fenómenos anómalos”, según el portal oficial. De acuerdo con AP News, el Congreso estadounidense ordenó en el 2022 la desclasificación de documentos sobre UAP/FANI y la creación de una oficina dedicada a este fin, la AARO. El informe presentado por el Departamento de Defensa en el 2024 documentó cientos de incidentes nuevos, pero concluyó “que no existe evidencia de tecnología alienígena recuperada ni confirmación oficial de vida extraterrestre”. Los archivos publicados corresponden a casos no resueltos, en los que el gobierno estadounidense no ha podido determinar la naturaleza de los fenómenos observados por falta de datos suficientes. “El Department of War (Departamento de Guerra) invita a la sociedad civil y al sector privado a analizar los materiales y aportar conocimiento adicional”, como se indica en el comunicado institucional. La publicación inicial incluye videos, fotografías, cables diplomáticos, informes oficiales y transcripciones de misiones espaciales. Según el comunicado, “todos los archivos han sido revisados por motivos de seguridad”, aunque muchos no han sido analizados para la resolución de posibles anomalías. El proceso prevé la liberación gradual de nuevos documentos cada pocas semanas. Precisamente, la representante republicana Anna Paulina Luna solicitó formalmente la publicación de 46 videos de UAP identificados por denunciantes, según AP News. Se prevé que estos materiales formen parte de futuras entregas. El congresista Tim Burchett manifestó su agradecimiento al presidente Trump por cumplir con la demanda de transparencia, señalando que “la transparencia no ocurrirá de inmediato, llevará tiempo”. Expertos consultados por AP News advirtieron que la interpretación de los videos y archivos debe realizarse con cautela, ya que pueden ser malinterpretados por quienes no conocen la tecnología militar avanzada. El informe del 2024 del Pentágono subrayó que “no hay pruebas de que el gobierno estadounidense haya recuperado tecnología alienígena o confirmado la existencia de vida extraterrestre”. Por cierto, la apertura de archivos inéditos permite el acceso público a documentos oficiales sobre fenómenos anómalos, sin necesidad de autorización especial. El portal war.gov/UFO centraliza toda la información y facilita la consulta directa por parte de ciudadanos, investigadores y medios de comunicación. Se mantiene la revisión previa por motivos de seguridad nacional y la publicación escalonada de los documentos. “El gobierno estadounidense no ha modificado su postura oficial sobre la inexistencia de pruebas concluyentes de vida extraterrestre”, según los informes disponibles y difundidos por AP News. El proceso de desclasificación continuará en los próximos meses, con la publicación periódica de nuevos archivos y la actualización constante del portal oficial. Las agencias federales implicadas anticipan una revisión sostenida de los materiales y la colaboración con actores externos para el análisis de los fenómenos descritos. El acceso abierto a estos documentos permite un mayor escrutinio público y científico sobre los fenómenos anómalos no identificados, en un contexto de creciente demanda de transparencia y rendición de cuentas por parte de las autoridades. La fascinación de Estados Unidos por los extraterrestres no es nueva. Recibió su bautismo en 1947, año en el que un piloto llamado Kenneth Arnold describió una cadena de nueve brillantes objetos no identificados que sobrevolaron a enorme velocidad el Monte Rainier, al sur de Seattle. Su descripción introdujo en el habla popular la expresión “platillo volador” como se les denomino inicialmente. En tanto, la publicación en el 2017 de un artículo en The New York Times marcó el camino de vuelta de los márgenes del asunto. Aquel artículo desvelaba la existencia de un programa confidencial del Pentágono que desde el 2007 estudia los avistamientos militares de UAP. Como consecuencia de aquella revelación, el Departamento de Defensa decidió en el 2020 divulgar una serie de vídeos del 2004 y el 2015 de encuentros de pilotos militares con objetos anómalos en vista de que ya circulaban libremente por internet. Asimismo, el Congreso estadounidense ha acogido dos audiencias para hablar de alienígenas, en las que varios militares compartieron experiencias de encuentros inexplicables y David Grusch, que trabajó en los servicios de inteligencia durante 14 años, se mostró bajo juramento convencido de que el Gobierno tiene en su poder naves extraterrestres siniestradas, así como “restos biológicos no humanos”. El reciente resurgir del interés de Washington por los alienígenas también tiene que ver con el estreno el pasado mes de noviembre de un documental titulado The Age of Disclosure (La Era de la Divulgación). La película incluye los testimonios de decenas de altos funcionarios, militares de elevada graduación, científicos y políticos influyentes de Washington. “No estamos solos”, repiten estos una y otra vez. Entre ellos, destaca el secretario de Estado, Marco Rubio, quien afirma que los avistamientos de UAP, como ahora se les denomina oficialmente a los OVNIS, “no son ciencia ficción y lo que se ha dado a conocer solo el comienzo”. A su vez, en una publicación en su cuenta de Truth Social, el propio Donald Trump afirmó que, como “parte de una promesa” al pueblo estadounidense, el Pentágono ha publicado los primeros documentos sobre fenómenos extraterrestres “para que el público los revise y estudie”: “En un esfuerzo por lograr una transparencia completa y máxima, fue un honor para mí instruir a mi Administración para que identifique y entregue archivos del Gobierno relacionados con vida alienígena y extraterrestre, fenómenos aéreos no identificados y objetos voladores no identificados. Mientras que administraciones anteriores no han sido transparentes sobre este tema, con estos nuevos documentos y videos la gente puede decidir por sí misma: ‘¿Qué demonios está pasando?" ¡Diviértanse y disfruten!’”, expresó. ¿Estamos a las puertas de una gran revelación o todo no es más que una cortina de humo? Si quieren ser creíbles, MUESTREN al público los naves alienígenas que tienen en su poder y los cuerpos de sus tripulantes, y no solamente videos, documentos y fotos que pueden ser fácilmente manipulados por la IA ¿no os parece?
jueves, 7 de mayo de 2026
ENIGMÁTICO Y MISTERIOSO: ¿Fueron los ángeles caídos la primera invasión alienígena?
Cuatro palabras. Solo cuatro. «Lean el libro de Enoc». Con esa escueta instrucción, anclada como publicación fijada en la parte superior de su perfil de X, la congresista republicana por Florida Anna Paulina Luna - presidenta en funciones de la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes y, por tanto, la persona al frente del proceso de desclasificación de secretos federales en el Capitolio - ha desatado uno de los debates más apasionantes de los últimos meses en el universo de los UAP. No era un mensaje casual ni una cita de buenas noches. Era una señal. Como sabéis, el Libro de Enoc es un texto escrito entre los siglos IV y I antes de Cristo, atribuido a Enoc, bisabuelo de Noé. No fue incluido en el canon bíblico por judíos, protestantes ni católicos, aunque sí forma parte de las escrituras sagradas de la Iglesia Ortodoxa Etíope. Durante siglos permaneció casi olvidado en Occidente hasta que, en el siglo XVIII, el explorador escocés James Bruce trajo manuscritos desde Etiopía. Su primera sección, conocida como el «Libro de los Vigilantes», es la que ha captado la atención de Luna y, con ella, de miles de usuarios en las redes. El texto narra cómo un grupo de doscientos ángeles - los Vigilantes o Guardianes - descendieron a la Tierra, se unieron con mujeres humanas y engendraron una raza de gigantes llamados los Nefilim. Pero ahí no acaba la historia: estos seres también transmitieron a la humanidad conocimientos prohibidos, desde metalurgia hasta astrología, pasando por el arte de la guerra. Para Luna, la lectura no es teológica sino literal en un sentido muy diferente al religioso. En una aparición reciente en el pódcast de Joe Rogan, la congresista afirmó no haber visto «una nave espacial personalmente», pero sí «documentación fotográfica de aeronaves que creo que no fueron fabricadas por la humanidad». Y añadió: «¿Hay múltiples eventos que se remontan a, yo diría, quizás incluso antes de la época de Cristo, que han sido documentados en textos? Sí». La conclusión que se desprende de sus palabras es demoledora en su sencillez: los Vigilantes del Libro de Enoc no eran ángeles. Eran visitantes de otro mundo. Y la Biblia, o al menos los textos que no llegaron a ella, los registró con la mejor tecnología descriptiva disponible en la Antigüedad. A los pocos minutos de ese primer post, Luna publicó una imagen de la pintura renacentista «Madonna e San Giovannino», atribuida al taller de Domenico Ghirlandaio y datada en torno a la década de 1480. La obra, que puede contemplarse en el Palazzo Vecchio de Florencia, muestra a la Virgen María con el Niño Jesús... y en el cielo, un objeto luminoso de forma discoidal del que emanan rayos de luz. Un perro en primer plano parece mirarlo. Un hombre, al fondo, lo señala con la mano o se protege de la luminosidad. Para los historiadores del arte, se trata de un elemento simbólico del espíritu santo, pero se parece poco a una paloma. Sin embargo, para la comunidad ufológica, es uno de los ejemplos más citados de lo que se ha dado en llamar «arte de contacto»: representaciones antiguas que, según sus defensores, documentan encuentros con tecnología no humana mucho antes de que existiera la palabra «ovni». La pieza tiene incluso un sobrenombre en los foros: «la Madonna del OVNI». Cabe precisar que la conjunción de los dos posts -el texto apócrifo y la pintura flamígera - no fue ninguna casualidad. Luna lo dejó claro en publicaciones posteriores: «La verdad está a la vista de todos». La elección de la «Madonna e San Giovannino» como segunda pieza del rompecabezas tiene su lógica propia: el artista pintó lo que vio, sin saber que estaba documentando algo que tardaría siglos en tener nombre. Lo fascinante, en cualquier caso, no es si el objeto es una nave o un símbolo. Lo fascinante es que una congresista con acceso a los archivos clasificados del Congreso estadounidense haya decidido que esa pintura florentina merece estar fijada en su perfil de X. No un informe del Pentágono. No una imagen de radar. Una obra del Renacimiento. Por cierto, los mensajes de Luna no surgen en el vacío. Forman parte de una corriente que, en los últimos meses, ha ido impregnando los despachos del poder en Washington con una pregunta que antes habría sonado absurda: ¿y si los OVNIS son, en realidad, algo sobrenatural? Ya hemos informado en este portal cómo el vicepresidente J.D. Vance declaró públicamente no estar seguro de si los UAP son tecnología extraterrestre o «manifestaciones de fuerzas espirituales que actúan en el mundo físico». Una disyuntiva que, viniendo del segundo hombre más poderoso de Estados Unidos, tiene un peso específico considerable. También del comentarista Tucker Carlson, que en el pódcast de Steve Bannon llegó a afirmar que la tecnología nuclear podría haber sido «entregada por fuerzas demoníacas» al gobierno de EE. UU. Una afirmación que, por descabellada que parezca, revela la textura del imaginario que se está tejiendo en ciertos círculos de poder. El patrón es coherente: figuras vinculadas al movimiento de desclasificación UAP están reencuadrando el fenómeno. Lo sacan del terreno puramente tecnológico - la ingeniería inversa, los hangares secretos, las aleaciones imposibles - y lo trasladan a un plano donde la teología y la exopolítica se confunden. De esta manera, los Vigilantes de Enoc y los UAP de los radares de la Marina se convierten, en este relato, en capítulos distintos de la misma historia. «La Biblia es bastante clara: la humanidad no fue su única creación» En declaraciones más recientes, Luna ha ido concretando su posición. Ha afirmado que «la Biblia es bastante clara en que la humanidad no fue su única creación» y que «cuando leemos sobre Enoc, gran parte de esta tecnología avanzada fue referenciada». También ha defendido que el Libro de Enoc fue excluido del canon bíblico precisamente para ocultar evidencias de interacciones extraterrestres: la misma lógica de ocultamiento que, a su juicio, opera hoy cuando el Pentágono incumple los plazos para entregar los 46 vídeos de UAP prometidos al Congreso. Porque Luna no solo publica sobre ángeles caídos y pinturas renacentistas. Simultáneamente, y desde su posición institucional, presiona activamente por la desclasificación. A mediados de abril, acusó al Pentágono de no haber cumplido el plazo del 15 de abril para entregar esos vídeos al Congreso, rechazando la excusa de un «error administrativo» con visible irritación. «Al parecer, alguien no pasó la carta a las autoridades correspondientes. Qué conveniente», escribió en X. «No obstante, conseguiremos la lista solicitada». La imagen que emerge es la de una política que mueve dos palancas a la vez: la institucional, exigiendo documentos clasificados, y la cultural, sembrando marcos interpretativos en las redes para que el público sepa, cuando lleguen las revelaciones, dentro de qué historia situarlas. Como podéis imaginar, no todo el mundo ha aplaudido la iniciativa. Entre las críticas más repetidas, la de los escépticos, quienes señalan que el Libro de Enoc es un texto apócrifo sin respaldo canónico: «Un cómic escrito miles de años después de que Enoc fuera tomado por Dios», escribió un usuario. «No hay ninguna prueba de atribución de autoría a Enoc. Por eso no fue canonizado en la Biblia. Bien podría pedir a la gente que lea Infinity War» agrego. Otros, en cambio, han recibido los mensajes de Luna como una confirmación de lo que ya intuían: «Me alegra que estés sacando esto a la luz. Ya había visto todas estas pinturas y sabía todo esto desde hace un tiempo», escribió uno. «Leonardo Da Vinci lo sabía», afirmó otro, seguido de una hilera de emojis alienígenas. La división es casi perfecta. Y eso, paradójicamente, es lo que hace tan relevante el episodio: no es un debate marginal en un foro especializado. Es una discusión que se está produciendo en el perfil de X de la presidenta de la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes de la primera potencia mundial, y que está generando millones de interacciones. ¿Tiene razón Anna Paulina Luna? ¿Los Vigilantes del Libro de Enoc fueron la primera ola de una presencia no humana en la Tierra, registrada por testigos que solo podían describirla con el vocabulario de su tiempo? ¿La «Madonna e San Giovannino» es un documento histórico disfrazado de devoción mariana? Son preguntas abiertas, y lo seguirán siendo hasta que llegue - si llega - la información que los vídeos clasificados del Pentágono podrían contener. Mientras tanto, hay algo difícilmente discutible: una persona con acceso a los secretos más sensibles del Estado norteamericano considera que la respuesta a las preguntas más antiguas de la humanidad podría estar escondida en un texto que no llegó a la Biblia y en una pintura florentina de finales del siglo XV. «Lean el Libro de Enoc», decía ella... o, al menos, empiecen a preguntarse por qué alguien que sabe lo que sabe se toma la molestia de recomendarlo.
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