TIEMPOS DEL MUNDO

jueves, 5 de febrero de 2026

ATRAPADOS EN SUS MUNDOS: ¿Existen civilizaciones alienígenas que no pueden escapar de ellos?

La evolución ha dado lugar a una asombrosa variedad de formas de vida aquí en la Tierra, con nosotros, habiendo llegado a la cima y construyendo una civilización espacial. Pero, ¿qué sucede en otros planetas? Si la especie dominante en un mundo oceánico construye alguna forma de civilización tecnológica, ¿podría escapar de su hogar acuático y explorar el espacio? La ecuación de Drake es una fórmula propuesta por el astrofísico y radioastrónomo Frank Drake en 1961, diseñada para estimar el número probable de civilizaciones extraterrestres en nuestra galaxia, la Vía Láctea, que podrían comunicarse con señales de radio. Algunas de las variables en la ecuación son la tasa de formación de estrellas, el número de planetas alrededor de esas estrellas y la fracción de planetas que podrían albergar vida y en los cuales la vida podría evolucionar para convertirse en una inteligencia extraterrestre. Ahora, en nuevo artículo publicado en el Journal of the British Interplanetary Society, ha introducido dos nuevos conceptos a la misma: el factor de escape de exoplanetas y los mundos pecera. Por cierto, los planetas de diferentes masas tienen velocidades de escape diferentes. La velocidad de escape de la Tierra es de 11.2 km/s (kilómetros por segundo), que es más de 40.000 km/h. La velocidad de escape es para objetos balísticos sin propulsión, así que nuestras naves espaciales no viajan realmente a 40.000 km/h. Pero la velocidad de escape es útil para comparar diferentes planetas porque es independiente del vehículo utilizado y su propulsión. Las supertierras tienen masas y velocidades de escape mucho mayores. Aunque no hay una definición exacta de la masa de una supertierra, muchas fuentes utilizan el límite superior de 10 masas terrestres para definirlas. Por lo tanto, una inteligencia extraterrestre en uno de estos mundos enfrentaría un conjunto diferente de condiciones que nosotros aquí en nuestro planeta cuando se trata de viajar por el espacio. El artículo implementa el factor de escape de exoplanetas (Fex) y la velocidad de escape de exoplanetas (Vex). Trabajando con ellos, obtiene una muestra de velocidades de escape para algunos exoplanetas conocidos. Cabe destacar que la composición de los planetas no es crítica, solo sus masas. El autor del citado artículo señala que un planeta con un valor de Fex <0.4 tendría dificultades para retener cualquier atmósfera, haciendo la vida improbable. Por el contrario, un valor de Fex >2.2 haría poco probable el viaje espacial. “Valores de Fex >2.2 harían poco probable el viaje espacial para los habitantes del exoplaneta: no podrían abandonar el planeta utilizando ninguna cantidad concebible de combustible, ni una estructura de cohete viable resistiría las presiones involucradas en el proceso, al menos con los materiales que conocemos (hasta donde sabemos, la misma tabla periódica de elementos y las mismas combinaciones de ellos gobiernan todo el universo)”, escribe. “Podría ser, por lo tanto, que una especie inteligente en estos planetas nunca pueda viajar al espacio debido a una pura imposibilidad física. De hecho, es posible que nunca conciban la idea de algún tipo de viaje espacial en absoluto”. Obviamente, la exploración espacial no es de sentido único. Los astronautas deben regresar del espacio, y la masa de un planeta afecta eso. La reentrada impone sus propias dificultades en una supertierra diez veces más masiva que nuestro planeta. La densidad atmosférica también juega un papel. Una nave espacial necesita controlar su velocidad y el calentamiento por fricción al reentrar, y eso es más difícil en un planeta más masivo, al igual que escapar. El autor también habla sobre la idea de “los mundos pecera”. Estos son los planetas con un Fex mayor de 2.2 desde los cuales la escape es físicamente imposible. ¿Cómo sería la vida para una especie inteligente en un mundo pecera? En su investigación, el autor nos invita a especular con un guiño a la ciencia ficción, imaginando un mundo oceánico que alberga a una especie inteligente. “En un entorno fluido, la comunicación no asistida viaja mucho más lejos que en una atmósfera como la de la Tierra. Las señales no asistidas podrían viajar durante cientos de kilómetros”, explica. En un entorno así, “... la comunicación entre individuos podría ser factible sin la necesidad de dispositivos de comunicación”, añade. Entonces, el impulso para desarrollar tecnologías de comunicación podría no estar presente. En ese caso, la tecnología podría no haberse desarrollado y la civilización podría no considerarse ‘comunicativa’ en absoluto, una de las claves para la definición de una inteligencia extraterrestre. “La tecnología de telecomunicaciones podría nunca surgir en un mundo así, aunque podría ser el hogar de una civilización completamente desarrollada”, señala el profesor. “Dicha civilización no sería ‘comunicativa’ y no se contemplaría en la ecuación de Drake”. Otras circunstancias podrían atrapar efectivamente a las civilizaciones en sus mundos natales. En un planeta con una cobertura de nubes continua e ininterrumpida, el cielo estrellado nunca sería visible. ¿Cómo afectaría eso a una civilización? ¿Puedes maravillarte de las estrellas si no puedes verlas y no sabes que están ahí? Claro que no. Algo similar ocurre en un sistema estelar binario sin noche. “Las estrellas nunca serían visibles y nunca serían objetos y fuentes de asombro. Los mundos oceánicos presentan un dilema similar. En mundos o lunas con océanos cálidos y capas de hielo congelado de varios kilómetros de espesor como Europa, los habitantes tendrían vistas extremadamente limitadas del universo que habitan. Es difícil imaginar que surja una civilización tecnológica en un océano bajo varios kilómetros de hielo. Pero no estamos en posición de juzgar si eso es posible o no” añade. El factor de escape de exoplanetas (Fex) puede ayudarnos a imaginar qué tipos de mundos podrían albergar inteligencias extraterrestres. Puede ayudarnos a anticipar los factores que evitan o al menos inhiben los viajes espaciales y agrega más complejidad a la ecuación de Drake. Nos lleva a la idea de los mundos pecera, planetas inescapables que podrían mantener a una civilización atada a su planeta para siempre. Sin la capacidad de salir alguna vez de su planeta y explorar sus sistemas solares, y sin la capacidad de comunicarse más allá de sus mundos, ¿podrían surgir y caer civilizaciones enteras sin nunca conocer el universo del cual formaban parte? ¿Podría suceder justo bajo nuestras narices, por así decirlo, y nunca lo sabríamos? Y más importante aún, ¿qué tan afortunados somos de poder contemplar el cosmos como lo hacemos para plantearnos este tipo de escenarios extraterrestres?

jueves, 29 de enero de 2026

EL APOCALIPSIS DE TRUMP: El Anticristo que busca destruir al mundo

Llamar Anticristo a una persona es, en esencia, declararla la encarnación de Satanás. Y esa definición le cae ahora como anillo al dedo a Donald Trump, quien, con sus demenciales intentos de apoderarse del mundo, busca desatar una conflagración nuclear que acabe con la humanidad. Es más, su abierta propensión a actuar al margen de la ley, declarando de que ‘no necesito el derecho internacional’ sino los dictados de mi ‘propia conciencia’ es propia la de un dictador, no de un presidente democrático. Trump actúa con esa misma arbitrariedad hacia sus propios conciudadanos, tal como ha sucedido con Renee Nicole Good, asesinada de un balazo por la policía migratoria, sin que el caso fuera debidamente investigado por el FBI. Trump ha ordenado al ejército federal intervenir en algunos Estados, sin consultar con sus gobernadores, algo sin precedentes en la historia de los EE.UU. elevando las tensiones ahora que se vienen las elecciones intermedias que tienen lugar a mitad de su mandato, las cuales ha dicho que “no deberían realizarse” porque sabe que perderá por amplio margen y podría ser destituido por un congreso opositor. Lo más peligroso es la lealtad absoluta que exige a sus seguidores. Cuando dice algo, espera que no haya nadie que le contradiga o le aconseje algo diferente. Sus súbditos siguen aquella consigna que he escuchado tantas veces: ¡lo que diga Trump, eso es lo que va! Para el apóstol Juan, quien compuso el Apocalipsis, la bestia y sus cabezas simbolizaban el Imperio romano y sus emperadores. Este libro probablemente fue escrito durante la época del emperador Domiciano, quien reinó del 81 al 96 d. C. Domiciano representaba un peligro para la fe de los cristianos porque tenía pretensiones de deidad y exigía el debido reconocimiento público de su estatus divino, con graves consecuencias para quienes se negaban, particularmente en Asia Menor, donde se encontraban las siete iglesias a las que se refería el libro (1:11). Muchos cristianos fieles se negaron y sufrieron persecución y muerte como resultado (6:9). Figuras análogas a Domiciano han aparecido en la historia mundial, aunque el libro del Apocalipsis no las menciona específicamente y aunque la correspondencia entre ellas y la bestia no sea exacta en muchos detalles. La primera carta de Juan se refiere a «muchos anticristos» (2:18). Lo que todas estas figuras tienen en común es que representan una tentación diabólica para los cristianos que desean permanecer fieles a Jesús, el único Señor que sufrió y murió por ellos. Es indudable que Donald Trump sea una versión contemporánea de dicho anticristo. Algunos de los puntos de coincidencia entre la bestia de Apocalipsis 13 y Donald Trump son más que una coincidencia, como la herida casi fatal en la cabeza que sanó. Otros son más sustanciales y merecen mayor reflexión. Según Apocalipsis 13, por ejemplo, «a la bestia se le dio una boca que profería palabras altivas y blasfemas». Pronunció «blasfemias contra Dios». Se podría decir que palabras altivas y blasfemas han salido de la boca de Trump y de sus partidarios, quienes afirman que tiene una relación especial con Dios, quien lo protege de todo daño. Trump y sus partidarios enceguecidos y blasfemos, lo han comparado con el Jesús sufriente y perseguido. Trump seduce abiertamente a los votantes cristianos con groseras mentiras («Amo a los cristianos, soy cristiano» dice repetidamente). Asimismo, ha promovido y se ha regodeado en un culto a la personalidad, esperando lealtad total de sus seguidores, tanto de palabra como de obra, inevitablemente a expensas de la lealtad que sus seguidores cristianos deben únicamente a Cristo. Esto debería inquietar a cualquier cristiano con la mentalidad de Cristo. En Apocalipsis 13, quienes adoran a la bestia justifican su lealtad preguntando retóricamente: "¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?". La respuesta, por supuesto, en ambos casos es: "nadie". Hay entre los republicanos, quienes justifican su lealtad a Trump de forma similar. Se preguntan: "¿Quién como Trump, y quién puede oponérsele y sobrevivir políticamente?". La respuesta para cualquier republicano con ambiciones políticas es: nadie. Consideran que resistirse a él es inútil y peligroso para sus carreras políticas. Al expresar su apoyo, refuerzan sus pretensiones divinas, otorgándoles legitimidad, autoridad y poder. Aquellos funcionarios que tengan el valor de negarse a brindarle la lealtad total que exige pueden esperar exclusión, desprecio y ataques brutales en redes sociales por parte de él y su fanática base leal. Pregúntenle a quienes se han atrevido a enfrentarse a él y a denunciarlo por sus mentiras evidentes, su adulterio en serie, su materialismo descarado, su lenguaje cruel y abusivo, sus tácticas intimidatorias, su egocentrismo y su comportamiento criminal. Ha mostrado desprecio no solo por las leyes del país y la Constitución, sino también por las enseñanzas de Jesús. Eso debería inquietar a todo cristiano con la mente del verdadero Cristo. Curiosamente, Apocalipsis 13 también contiene una visión de una segunda bestia, lo que ofrece otra analogía reveladora para Trump y sus partidarios (versículos 11-18). Esta segunda bestia aparece en escena como defensora, en palabras y hechos, de la primera bestia. Si bien tenía "dos cuernos como los de un cordero", hablaba como un dragón; es decir, aunque parecía inocente e inofensiva, hablaba con engaño y peligro. En pasajes posteriores de Apocalipsis, se hace referencia a esta segunda bestia como "el falso profeta" (16:13; 19:20; 20:10), alguien que induce a la gente a adorar a dioses falsos. Según Apocalipsis 13, la segunda bestia "ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y sus habitantes adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada". Quienes hoy están el gobierno repiten sin pudor las mentiras de Trump en su presencia y se humillan para obtener su aprobación. Más preocupante para la iglesia es que la lista de apologistas y serviles incluya a quienes sirven en congregaciones “cristianas”. En su opinión, Trump es evidentemente “sin pecado”, como Jesús. Las acusaciones y condenas por actividades criminales no cuentan ni importan, incluso si están formalmente justificadas. Estos pastores y “cristianos” afines creen que pueden promover la causa del evangelio haciendo lo que parece un pacto con el diablo, algo que el mismo Jesús se negó a hacer (Mateo 4:8-10). Al hacerlo, no solo caen en una trampa engañosa, traicionando a su verdadero Señor; también convierten a Trump en el anticristo que es y quiere ser. Esto debería perturbar a todo cristiano con la mente del único Cristo. Algunos de estos pastores creen que Trump es el “Ungido de Dios”, como lo fue el rey persa Ciro según Isaías 44:28 (“Él es mi pastor, y él llevará a cabo mi propósito”) y 45:1 (“Así dice el Señor a su ungido, a Ciro, cuya mano derecha he tomado para someter naciones delante de él”). Desde esta perspectiva, Trump cumple un propósito “divino” - o mejor dicho demoniaco - mayor, incluso si su comportamiento es moralmente despreciable, descaradamente engañoso y manifiestamente ilegal. Los pastores “cristianos” que declaran que Trump “es el instrumento elegido de Dios” en realidad están retando al Creador, haciendo lo que solo Dios tiene derecho a hacer. Sí, Dios puede usar el mal para lograr el bien, pero esa es la prerrogativa de Dios, no la nuestra. Como cristianos, no tenemos otro llamado que ser fieles al evangelio de Cristo en palabra y obra. Por cierto, la segunda bestia del Apocalipsis “engaña a los moradores de la tierra”, causando alarmantemente que quienes no adoraran a la primera bestia “sean asesinados”. Trump y sus partidarios no han llegado tan lejos con aquellos que se niegan a mostrar el deseado homenaje al anticristo... al menos no todavía. El temor de que los republicanos de Trump, o sus secuaces, puedan implementar una campaña asesina contra sus oponentes puede ser fuera de lugar e incluso paranoico, pero uno puede permitirse preguntarse dónde se detendrán aquellos que excusan el violento asalto al Capitolio en nombre de Trump el 6 de enero del 2021, una vez que han vuelto al poder. Al fin y al cabo, el propio Trump exigió la ejecución del general retirado Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto, durante su primer mandato, porque este se negó a doblegarse ante él y acatar su voluntad. Como recordareis, en la pasada campaña electoral, expreso repetidamente su admiración por figuras tan criminales como Al Capone y Hannibal Lecter, a los que considero “como ejemplos a seguir” (?). Ha hecho numerosas alusiones en entrevistas y discursos al uso de la violencia para lograr sus fines o para exigir venganza. Ahora lo vemos como ha capturado a un dictador en Venezuela para apoderarse de su petróleo - el mismo lo reconoce sin ningún rubor-, amenaza con invadir Groenlandia o se prepara en estos días para atacar a Irán, así desate el Apocalipsis. Pero independientemente de lo que pueda o quiera hacer como presidente, Trump podría no ser capaz de controlar las fuerzas oscuras que ha bendecido y desatado y los utiliza para su provecho. Finalmente, cabe destacar que la segunda bestia de Apocalipsis 13 hace que todas las personas tengan la marca de la primera bestia "en la mano derecha o en la frente". Esta marca consiste en "el nombre de la bestia y el número de su nombre". Que Trump tenga su propia marca puede ser casualidad, pero aun así es instructivo. Como sabéis, se trata de una gorra de béisbol roja con su nombre o su lema MAGA claramente visible y prominentemente exhibido en la frente de quien la lleva. Podría decirse que su número también es el 666, es decir, una trinidad imperfecta y diabólica (Satanás, Trump y sus falsos profetas), que parodia y reemplaza la Trinidad perfecta de Dios, Jesús y el Espíritu Santo, activa en las iglesias de los santos. Trump es un anticristo porque busca ponerse en el lugar de Cristo y porque sus palabras y acciones son una parodia grotesca y demoníaca del verdadero Cristo. Pero hay otra razón por la que es un anticristo: hay quienes lo aceptan como su Mesías, aunque no todos parezcan ser plenamente conscientes de ello. Sin su apoyo, Trump no habría vuelto a la Casa Blanca y sería un expresidente anciano que pasa su tiempo jugando al golf en Florida. En conclusión, Trump y su movimiento MAGA constituyen lo que Apocalipsis 13 llama «un llamado a la perseverancia de los santos» (v. 10). Estos santos, creyentes leales solo a Cristo, no pueden apoyar de ninguna manera a un anticristo manifiesto como Donald J. Trump y sus acólitos. Es hora de que los santos de todo el mundo se levanten, se apoyen en Cristo y rechacen su falsificación de quien, de la mano con el sionismo, busca acabar con nuestra existencia. Trump es el enemigo a vencer y hay que combatirlo hasta el final.

jueves, 22 de enero de 2026

NANTIANMEN PROJECT : Cuando la guerra abandona la Tierra

Durante unos segundos, el vídeo parece sacado directamente de Star Wars: una colosal nave triangular emerge del vacío, abre sus entrañas y despliega cazas espaciales como si fueran aviones embarcados en un portaaviones naval. No hay sonido, pero casi se oye el zumbido del futuro. Así ha presentado China en redes sociales el llamado Proyecto Nantianmen (Puerta sur del cielo), un “portaaviones espacial” capaz - según versiones - de transportar hasta 88 cazas y dominar la órbita terrestre como quien controla un estrecho marítimo. El problema es que, por ahora, parte de lo que se ve en el vídeo pertenece más al terreno del deseo que al de la ingeniería. Ante todo, cabe precisar que Nantianmen no es un programa militar activo, ni un proyecto aprobado, ni una nave en construcción. Es una visión conceptual presentada por primera vez en el 2017 por investigadores chinos, una idea teórica sobre cómo podría ser una plataforma orbital multipropósito en un futuro lejano. El espectacular vídeo difundido es CGI puro, animación por ordenador, sin pruebas de hardware, prototipos o financiación asociada. Sin embargo, medios estatales chinos, como la televisión pública CCTV han mezclado imágenes de lo que llaman tecnología aspiracional, con imágenes reales de su caza de sexta generación "Emperador Blanco B" (AVIC Baidi Tipo-B), presentado en el Salón Aeronáutico de Zhuhai en el 2024. Ni el desplazamiento de 120.000 toneladas ni la cifra de 88 cazas aparecen respaldados por documentos oficiales. Son números que circulan en redes y titulares occidentales filtrados con alguna finalidad geoestratégica o militar frente a la actitud desafiante de un desquiciado como Donald Trump con sus políticas expansionistas, pero no figuran en los comunicados chinos ni en publicaciones técnicas verificables. Nantianmen, por tanto, no pasa de ser un ejercicio de imaginación estratégica, una forma de mostrar ambición… y de enviar un mensaje. Porque este importa. China sí avanza de forma muy real en tecnologías espaciales: estaciones orbitales operativas, misiones lunares exitosas, satélites militares cada vez más sofisticados y capacidades antisatélite que preocupan seriamente a Washington. En ese contexto, presentar una visión de dominio orbital no es inocente. Aunque la nave no exista, la idea sí: el espacio como nuevo campo de batalla. Y aquí es donde el asunto deja de parecer ciencia ficción para volverse inquietantemente actual. Mientras China muestra su “portaaviones del espacio” como una promesa del futuro, al otro lado del mundo Estados Unidos busca militarizar oficialmente el espacio. La Space Force no es una metáfora, es una rama activa del ejército. Y su narrativa empieza a ir mucho más allá de la órbita terrestre. Hace apenas unos días, Elon Musk apareció en Starbase, Texas, presentando al secretario de Defensa Pete Hegseth en un acto que pasó casi desapercibido para el gran público, pero no para quienes escuchan con atención. Allí se dijo sin rodeos que el objetivo último de la Space Force es “ir más allá de nuestro sistema estelar, a otros sistemas estelares, donde podamos encontrarnos con extraterrestres o descubrir civilizaciones que llevan extintas mucho tiempo”. No era una charla de ciencia ficción. Era un discurso institucional. Y entonces la pregunta se impone sola: ¿por qué los ejércitos del mundo hablan ya de otros sistemas estelares? ¿Qué parte de los avances en tecnología espacial nos hemos saltado? ¿Acaso hay un Programa Espacial Secreto? Ni China ni Estados Unidos pueden hoy construir un portaaviones espacial operativo, ni enviar flotas tripuladas a las estrellas. Pero ambos parecen estar sembrando algo más duradero que el acero: narrativa. Preparan a la opinión pública para un futuro donde el espacio no será solo territorio de científicos, sino de estrategias militares, competencia geopolítica… y quizá algo más. Nantianmen, aunque sea solo un render, cumple una función clara: normalizar la idea de que la órbita es el próximo océano a conquistar. Y cuando se normaliza una idea, tarde o temprano alguien intenta hacerla realidad. ¿Será dentro de 20 años? ¿De 50? ¿O estamos viendo solo la parte visible de programas que todavía no tienen nombre? Si el siglo XX se definió por el control del aire y el XXI por el control de la información, quizá el siguiente se defina por quién domina el espacio… y con qué propósito. Porque una cosa es explorar, y otra muy distinta es patrullar. Y cuando las grandes potencias empiezan a hablar de “encontrar civilizaciones extintas”, la pregunta incómoda no es si existen, sino por qué dan por hecho que alguien podría estar esperándolos.... y ser una amenaza para nuestra existencia.

jueves, 15 de enero de 2026

LA ANOMALIA DEL MAR BÁLTICO: El misterio que resurge desde sus cenizas

Desde su descubrimiento en el 2011, la anomalía en el Mar Báltico ha fascinado a exploradores, científicos y aficionados al misterio. Ahora, el cazatesoros sueco Dennis Åsberg afirma que su investigación ha dado un giro importante: luego de 16 años, asegura que la Universidad de Estocolmo ha confirmado que el objeto no es una formación natural, sino algo colocado intencionalmente. Como recordareis - ya que lo dimos a conocer en su momento - el 2011, el equipo de Ocean X, liderado por Åsberg y Peter Lindberg, descubrió mediante sonar una extraña estructura circular de unos 60 metros de diámetro, ubicada a 90 metros de profundidad en el Golfo de Bothnia, entre Suecia y Finlandia. Las primeras imágenes sorprendieron por su forma peculiar, que parecía un “platillo volador”, con superficies planas, líneas rectas y ángulos de 90°, algo poco común en las formaciones geológicas. Desde el principio, el objeto estuvo rodeado de misterio. Los buzos informaron que sus equipos eléctricos fallaban siempre cuando se acercaban: teléfonos satelitales, cámaras, ordenadores de buceo... todo dejaba de funcionar cerca de la anomalía. Incluso hubo problemas con el sonar del robot submarino. Según Åsberg, lo más relevante de su reciente descubrimiento es que, gracias a los datos del subsuelo, ha confirmado que la estructura está apoyada sobre el fondo marino, pero separada de las capas geológicas inferiores, lo que sugiere que fue "colocada" allí, no formada de manera natural. Este hallazgo es importante porque, si fuera parte del lecho rocoso, tendría más sentido como una formación geológica. Pero según Åsberg, el objeto no solo es geométricamente extraño, sino que está físicamente aislado del terreno circundante. Además de su forma circular, la anomalía presenta paredes rectas, corredores en ángulos rectos y una superficie dura y uniforme, lo cual es raro si fuera una roca erosionada naturalmente. Lo más inquietante, según Åsberg, es el "fallo sistemático" de los aparatos electrónicos: GPS, cámaras y otros equipos dejan de funcionar cada vez que los buzos o sondas se acercan al objeto. Estas anomalías electromagnéticas se han repetido en diversas expediciones. Al respecto, cabe precisar que las muestras recogidas en expediciones anteriores han generado controversia. El geólogo Steve Weiner, parte del equipo Ocean X, asegura que encontraron materiales metálicos "que la naturaleza no podría producir por sí sola". Sin embargo, otros científicos escépticos como Volker Brüchert, de la Universidad de Estocolmo, analizaron fragmentos y concluyeron “que eran principalmente granito, gneis y arenisca”, o sea, rocas comunes. Recientes informes sugieren que también se hallaron rastros de basalto y material orgánico quemado cerca del objeto. Este último dato resulta curioso porque la zona del Báltico en esa área tiene muy baja actividad biológica, lo que hace aún más extraño el hallazgo. Por cierto, uno de los datos más intrigantes que ofrece Åsberg es un antiguo mapa de 1539, que marca una "montaña ardiente" justo en el lugar donde se encuentra la anomalía. Según Åsberg, "los científicos actuales no ven volcanes allí, pero nosotros hemos experimentado fallos extraños. ¿Qué sabían esos antiguos cartógrafos?" Esta referencia histórica abre la puerta a muchas especulaciones: ¿podría ser un lugar con algún significado simbólico o ancestral? ¿O es simplemente un mito cartográfico que se ha reinterpretado con el tiempo? Aunque Åsberg asegura que la Universidad de Estocolmo ha confirmado su teoría, muchos escépticos no comparten su opinión. El geólogo Martin Jakobsson, de la misma universidad, ha afirmado en el pasado que las imágenes “podrían ser de arenisca o morrena glacial, formaciones depositadas por antiguos glaciares”. Por su parte, el arqueólogo marino Göran Ekberg ha señalado que, aunque la forma circular del objeto sea curiosa, “la naturaleza puede generar estructuras extrañas por sí sola”. Algunos incluso sugieren que el anuncio de Åsberg “podría ser un truco mediático para atraer fondos a futuras expediciones” ... pero el debate continua. Lo único cierto por ahora es que el Mar Báltico sigue guardando muchos secretos. Y algunos están dispuestos a seguir investigando para desvelarlos.

jueves, 8 de enero de 2026

EL DRAGÓN ROJO DE GALES: Símbolo de una Nación

Según la tradición, el origen del dragón rojo representado en la bandera de Gales, llamado Ddraig Goch o Dragón Galés, proviene de un antiquísimo conflicto entre dos de estas bestias, una blanca y una roja. Del dragón blanco se decía que era la encarnación del mal, pero existía un problema, y era que los constantes enfrentamientos entre estos dos dragones provocaban daños en los humanos, y se creía que el simple sonido que emitían al luchar era suficiente para dejar a quienes lo escuchasen sin descendencia. Llud, el entonces monarca de Gran Bretaña se decidió a encontrar una solución a este gran conflicto, para lo cual pidió consejo a su sabio hermano Llefelys. Éste le propuso cavar un enorme agujero en el centro del reino y llenarlo de hidromiel, para que los dragones se embriaguen y después sean más fáciles de abatir. Su plan funciono a medias, ya que ambas bestias si bien quedan atrapadas durante siglos, se mantienen con vida. Con el paso del tiempo, un nuevo rey llamado Gwrtheyrn decide erigir un gran castillo sobre la prisión de los dragones, descubriendo a ambas criaturas aun en su cautiverio. Entonces Gwrtheyrn pide consejo al ilustre mago Merlín, quien aconseja la liberación de las bestias para que puedan continuar con su batalla. Una vez libres, la lucha entre ambos termina con la victoria del dragón rojo, por lo que siglos más tarde, el rey Wthyr Bendragon (o Uther Pendragon, padre del mítico Arturo de Camelot) decide tomar la figura del dragón rojo como emblema de su linaje y del país de Gales. Se dice asimismo que, alguna vez, los dragones asolaron a todo el país de Gales. El dragón es tan intrínseco a la cultura galesa que adorna la bandera del país, por lo que ha formado parte central de su folclor desde hace siglos. De hecho, existe una vieja leyenda que asegura la existencia de un dragón durmiendo en medio de Gales. En el Mabinogion, un manuscrito medieval donde se concentraron diversas tradiciones orales de Gales, se dice que alguna vez existió un rey galés que consultó a su hermano, el rey de Francia, sobre algunos inconvenientes que enfrentaba en el reino. El monarca francés le comentó que todos sus problemas se debían a dos dragones que se disputaban sus tierras: un dragón extranjero y otro nativo de Gales. Así, aconsejó que realizara una medición de sus dominios y ubicara el centro exacto. En ese lugar debía cavar un hoyo profundo y colocar un gran caldero repleto con el mejor hidromiel. Según el rey francés, con esto los dos dragones vendrían y pelearían entre sí. “Al quedar agotados tras una lucha feroz y despiadada […] beberán todo el hidromiel, y entonces dormirán. Cuando esto suceda, arroja toda la tierra que se ha excavado y sepúltalos […] en el lugar más fuerte de tus dominios, y ocúltalos entre la tierra. Mientras los mantengas en ese lugar, ninguna plaga se atreverá a venir”. La historia menciona que el rey galés siguió las recomendaciones de su hermano y, finalmente, sus dominios quedaron en paz. Luego de pasar muchos años, mientras se construían los cimientos de un castillo, el legendario mago Merlín terminó descubriendo a los dos dragones dormidos: un rojo galés (Y Ddraig Goch) y otro blanco sajón. Se dice que las ruinas de este castillo construido por Merlín todavía pueden apreciarse en un valle cerca de las montañas Yr Eifl, también conocidas como “Las Rivales”. La popularidad de esta leyenda contribuyó a que el dragón rojo se convirtiera en el símbolo nacional de Gales. Sin embargo, para algunos, los dragones van mucho más allá de seres mitológicos. A principios del siglo XX, todavía se encontraban testimonios de personas que afirmaban haber divisado dragones en territorio galés. Marie Trevelyan, una historiadora experta en el folclor galés, tenía mucho interés en estudiar y preservar los informes sobre dragones en el país. Llegó a escribir un libro sobre historias populares donde reveló testimonios de varias personas que aseguraban haber tenido algún tipo de experiencia con dragones. Una zona aledaña al castillo de Penllyn, en Glamorgan, tenía reputación como el hogar de las temibles bestias. Cerca de este lugar Trevelyan encontró el testimonio de un anciano que recordaba haber visto serpientes con alas durante su juventud, llegando a describirlas “como si estuvieran cubiertas con toda clase de joyas. Algunos presentaban crestas brillantes con los colores del arcoíris”. Cuando eran molestados o sorprendidos, se deslizaban a toda velocidad, “brillando por todos lados», hacia sus escondites. Si se molestaban, sobrevolaban las cabezas de las personas con sus brillantes alas extendidas como las plumas en la cola de un pavo real”. Al conversar con Trevelyan, el anciano insistió en que estos seres no eran producto de simples historias sino una amenaza real, “tan perjudiciales como los zorros para las aves de corral”. De hecho, llegó a afirmar que sus familiares llegaron a matar algunos cuando eran jóvenes. Para este anciano, aquellas bestias increíbles desaparecieron, precisamente, por la caza excesiva. Trevelyan señaló que algunos locales veían a estos animales como algo común y corriente. Llegó a entrevistar a otra anciana que ofreció las mismas referencias que el anciano sobre el tema de los dragones. La mujer recordaba una historia en particular ya que en los acontecimientos participó su abuelo, quien junto a sus hermanos se dirigió a Penmark para cazar a una de estas bestias. Una vez que lograron derribarlo en pleno vuelo y matarlo, la anciana mencionó que su brillante piel decoraba su hogar mientras ella crecía, y sólo se deshicieron de ella cuando el abuelo murió. También hizo referencia al peligro que representaban los dragones para los animales de granja, recordando que muchas veces el ganado moría en las fauces de las temibles bestias aladas. Por eso, la cacería de dragones era algo común pues las personas protegían a sus animales. Otros procuraban el tesoro que, se rumoreaba, ocultaban cerca de sus guaridas. La forma tan sobria y mundana con la que los ancianos describieron a los dragones en las entrevistas que proporcionaron a Trevelyan es sorprendente, por decir lo menos. ¿Es posible que, en el pasado, serpientes aladas sobrevolaran el territorio de Gales llegando a la extinción a causa de los humanos?