TIEMPOS DEL MUNDO

jueves, 22 de octubre de 2026

LA VERDADERA NATURALEZA DE LOS EXTRATERRESTRES: ¿Manifestaciones de entidades demoniacas?

Charles Duke, veterano astronauta de la NASA que participó en la histórica misión Apolo 16 de 1972, ha sorprendido con una inquietante afirmación sobre el fenómeno OVNI. A sus 91 años, sostiene que los misteriosos objetos que aparecen en nuestros cielos no son naves extraterrestres, sino “manifestaciones de entidades demoníacas que buscan engañar a la humanidad”. En efecto, durante una entrevista con la cadena religiosa estadounidense Christian Broadcasting Network (CBN), el décimo ser humano en pisar la Luna fundamentó su creencia en un pasaje bíblico, concretamente en 2 Corintios 11:14, donde el apóstol Pablo advierte que incluso Satanás puede disfrazarse de un ángel de luz: “El Señor dice que lo que estamos viendo es real, pero el diablo puede aparecer como un ángel de luz, según la Biblia”, declaró Duke, convencido de que los aparentes visitantes de otros mundos podrían ocultar una naturaleza espiritual maligna. “Los OVNIS están tratando de alejarnos de la verdad. Son demoníacos”, añadió. El exastronauta explicó que su interpretación del fenómeno no es reciente. De hecho, aseguró que lleva años sosteniendo esta creencia y recordó una experiencia personal que, según su testimonio, terminó por confirmarla. En cierta ocasión, Duke pidió a Dios una señal muy específica: que un amigo cercano, un empresario que jamás hablaba de estos asuntos, mencionara espontáneamente los OVNIS durante el desayuno del día siguiente. Para su sorpresa, eso fue exactamente lo que ocurrió. “Charlie, ven aquí. Quiero empezar a hablar contigo sobre los OVNIS”, recordó que le dijo su amigo. Duke interpretó aquella inesperada conversación como una respuesta directa a sus plegarias, reforzando su convicción de que “detrás de los avistamientos existe una realidad sobrenatural vinculada al engaño espiritual”. Su postura coincide con otras interpretaciones religiosas que han ganado visibilidad en Estados Unidos. Entre quienes han expresado ideas similares figuran el vicepresidente J.D. Vance y monseñor Stephen Rossetti, quien hasta hace unos meses se desempeñaba como exorcista de la arquidiócesis de Washington. Vance ha sugerido que los aparentes tripulantes de los OVNIS podrían ser entidades demoníacas en lugar de extraterrestres, mientras que Rossetti llegó a declarar: “Es mi creencia personal que probablemente muchos, si no la mayoría, de estos avistamientos de seres alienígenas son en realidad demonios”. Estas afirmaciones le costaron el cargo al religioso en junio pasado, cuando el arzobispo de Washington, el cardenal Robert McElroy, decidió destituirlo por considerar que sus declaraciones contradecían las enseñanzas de la Iglesia sobre el diablo, los demonios y el exorcismo. Sin embargo, la teoría demoníaca está lejos de generar consenso entre los representantes religiosos. El sacerdote Lee Taylor, responsable de tres iglesias en el norte de Gales, ofreció una perspectiva muy diferente en declaraciones a The New York Post. Taylor considera que diversos pasajes bíblicos permiten contemplar la existencia de inteligencias no humanas sin necesidad de atribuirles una naturaleza maligna. Entre ellos mencionó la visión de Ezequiel sobre una misteriosa “rueda dentro de otra rueda” y las palabras de Jesús en Juan 14:2: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas”. A su juicio, el eventual descubrimiento de civilizaciones extraterrestres no supondría una amenaza para el cristianismo, sino una oportunidad para ampliar la comprensión de la creación divina. “Un universo más grande, o el descubrimiento de uno más grande, no hace que Dios sea más pequeño. Simplemente hace que la creación sea más grande”, expresó. El sacerdote también advirtió sobre los riesgos de interpretar automáticamente lo desconocido como una manifestación del mal, ya que semejante postura podría alimentar el miedo en lugar de favorecer una investigación abierta. “No creo que sea el marco más útil para hablar de un fenómeno desconocido. Puede animar a las personas a proyectar miedo o certezas sobre algo que todavía no comprendemos”, señaló. Aunque las afirmaciones de Duke reflejan sus convicciones religiosas y no constituyen evidencia científica sobre el origen de los OVNIS, sus declaraciones reavivan un antiguo debate que trasciende la posibilidad de visitantes extraterrestres: si algún día se confirma la existencia de una inteligencia no humana, ¿cómo encajaría ese descubrimiento en las creencias espirituales de la humanidad?

jueves, 15 de octubre de 2026

¿ALIENÍGENA O REPTILIANA?: Una extraña ‘visitante’ en la Casa Blanca

Una aparición que se volvió viral rápidamente en internet, fue la presencia junto a Donald Trump de un extraño espécimen cuyo parecido a la extraterrestre de la película Mars Attacks! de 1996, por su extraña mirada y movimientos que no parecían propios de un ser humano, es realmente asombroso y que ha dado argumentos a los conspiranoicos que los reptilianos ya están en la Tierra. Nos referimos a Susan Dell, esposa del multimillonario Michael Dell, cuya visita a la Casa Blanca desató una ola de comentarios y teorías conspirativas en las redes sociales. Todo comenzó luego de un acto realizado el pasado miércoles 7 de octubre, cuando la empresaria participó de una presentación relacionada con el programa Trump Accounts, un programa de inversión dirigido a niños nacidos entre el 2025 y el 2028. Aunque Susan también tomó la palabra durante el acto, las imágenes que circularon posteriormente hicieron que la conversación se alejara del anuncio y se concentrara en su apariencia, lo cual terminó convirtiéndose en uno de los temas más comentados en internet por las reacciones que generó su horrible aspecto y extraños gestos durante el evento. Como podéis imaginar, en cuestión de horas, algunos usuarios comenzaron a especular con que Susan podría ser una reptiliana o incluso una extraterrestre camuflada entre los seres humanos. Otros compararon sus movimientos y expresiones con los de un robot, alimentando todo tipo de comentarios, burlas, memes y teorías en las plataformas digitales. Las publicaciones también alimentaron especulaciones sobre posibles procedimientos estéticos. Susan Dell no ha confirmado públicamente haberse sometido a cirugías o tratamientos específicos, por lo que esas versiones deben tomarse únicamente como comentarios de usuarios y no como información comprobada. Sin embargo, informes dados a conocer por The Daily Mail señaló que Dell se habría sometido a procedimientos estéticos iniciales de hasta 50 mil dólares, según lo estimado por el especialista Ross Perry. “Existe la posibilidad de que se haya sometido a un estiramiento facial completo, ya que la piel alrededor de la mandíbula y la parte media del rostro parece estar más tersa. Otra posibilidad es una blefaroplastia superior (cirugía de párpados), que puede hacer que los ojos se vean más abiertos (....) El bótox puede suavizar las líneas de expresión de la frente y el entrecejo, los rellenos dérmicos en las mejillas o las orejas pueden restaurar el volumen perdido y crear un contorno más juvenil”, señaló el especialista al medio. Además de ser esposa de Michael Dell, la hoy considerada ‘reptiliana’ tiene una trayectoria propia como filántropa y ha participado durante años en proyectos relacionados con educación, salud y apoyo a comunidades. Junto con su esposo, forma parte de la iniciativa que respalda las Trump Accounts. El matrimonio Dell comprometió más de 6 mil millones de dólares para ayudar a financiar aportaciones iniciales de mil dólares destinadas a las cuentas de niños elegibles. El programa fue precisamente la razón por la que ambos estuvieron en la Casa Blanca, aunque la presencia de la ‘reptiliana’ terminó generando una conversación distinta en internet. La polémica volvió a poner sobre la mesa un fenómeno frecuente en redes sociales: la rapidez con la que la apariencia de una figura pública puede convertirse en el centro de una discusión, incluso cuando su presencia está relacionada con un tema completamente diferente. Como sabéis, aunque las teorías conspirativas abundan en la red, la realidad es que no existe evidencia científica que las confirme; por ello, las imágenes en fotos y videos suelen convertirse en puntos de referencia para reavivarlas o vincularlas con personajes públicos. Una de las más difundidas es la de los reptilianos, seres extraterrestres infiltrados en la élite política y económica mundial que quedan al descubierto por sus gestos atípicos, expresiones rígidas o por los efectos visuales de procedimientos estéticos. Dicha teoría conspirativa sobre los reptilianos fue popularizada a finales de los noventa por el escritor británico David Icke, quien difundió la premisa de que una raza alienígena con apariencia de lagarto controla secretamente el mundo. A lo largo de los años, numerosas figuras públicas y celebridades han sido señaladas bajo esta narrativa en internet. En las plataformas digitales, los conspiracionistas suelen argumentar que ciertas personalidades son "reptilianos", "clones" o "androides con fallas en su holograma", apoyándose en detalles como parpadeos atípicos, movimientos mecánicos o tics que, según sus especulaciones, "delatan" una máscara sintética. Citemos algunos ejemplos: 1.- Guardaespaldas de Trump: Tanto miembros del Servicio Secreto como asesores cercanos al mandatario han sido señalados por aparentes "parpadeos inusuales" o extremidades desproporcionadamente largas, interpretando estos detalles anatómicos como una presunta prueba de que seres de otra especie protegen a los líderes políticos; 2.- Joe Biden: La teoría no se limita a un solo espectro político, sino que abarca a magnates y figuras de diversos partidos. Al discapacitado fisco y mental de Joe Biden se le ha señalado en reiteradas ocasiones en videos virales debido a sus movimientos pausados o comportamientos calificados por internautas como fuera de lo común; 3.- Melania Trump en el 2017: Luego de que su esposo asumiera la presidencia, ella apareció junto a Donald Trump en una base militar en Maryland vistiendo lentes oscuros. Los usuarios de redes sociales notaron una marcada rigidez en sus gestos y comenzaron a especular masivamente sobre la posibilidad de que la Casa Blanca hubiera utilizado un "clon" o un "doble de cuerpo robótico". A lo largo de los años, las plataformas digitales han documentado diversos casos específicos donde los internautas viralizan fragmentos de video de Donald Trump, célebres empresarios, diplomáticos o estrellas del espectáculo bajo la premisa de aparentes "fallas en la simulación" o la presencia de "reptilianos". En relación a Dell, pese a la repercusión que alcanzo, no existe ninguna evidencia que respalde las versiones que la señalan como una alienígena o reptiliana. Se trata de especulaciones surgidas en internet a partir de su aparición pública. El episodio volvió a demostrar cómo una escena política puede transformarse en un fenómeno viral cuando las redes sociales convierten un detalle inesperado en tema de debate mundial.

jueves, 8 de octubre de 2026

¿Y SI ALGUNOS OVNIS FUESEN ORGANISMOS VIVIENTES?: Investigador busca testimonios sobre misteriosos orbes de plasma

El investigador Robert Hastings está buscando testimonios de personas que aseguren haber tenido encuentros con misteriosos orbes de apariencia plasmática y comportamiento aparentemente consciente. El objetivo es reunir nuevos casos para su próximo libro, en el que abordará distintas formas de contacto con aparentes inteligencias no humanas. Hastings lleva más de cuatro décadas investigando incidentes OVNI relacionados con instalaciones de armas nucleares estadounidenses. Durante ese tiempo ha entrevistado a más de 160 veteranos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y es autor de UFOs and Nukes: Extraordinary Encounters at Nuclear Weapons Sites, obra centrada en los testimonios y documentos que vinculan el fenómeno con bases y sistemas nucleares. En el marco de esas investigaciones, también ha recibido relatos sobre fenómenos de naturaleza muy distinta, entre ellos encuentros con orbes que parecían mostrar algún tipo de conciencia. Precisamente ese tipo de testimonios adquirió una nueva dimensión para Hastings tras unas declaraciones de David Grusch sobre los llamados plasmoides sintientes, realizadas durante una conferencia de prensa sobre fenómenos anómalos no identificados (UAPs) celebrada el 9 de junio del 2026 en el Capitolio de Estados Unidos. Consultado sobre cuántos tipos de entidades serían conocidos por el gobierno estadounidense, el exoficial de la Fuerza Aérea y exfuncionario de inteligencia respondió: “Es un continuo desde formas de vida bípedas y corpóreas hasta lo que yo consideraría vida plasmoide sintiente. Pero hay varias [especies] de las que el gobierno de Estados Unidos tiene conocimiento”. Estas palabras resultaron especialmente significativas, ya que varios de los testimonios conocidos por el investigador sugieren que tales entidades se comunican telepáticamente. Dos de las personas que le confiaron experiencias de esta naturaleza, de hecho, serían figuras conocidas internacionalmente, aunque solicitaron que sus identidades permanecieran en reserva. Entre los casos documentados por Hastings figura el de una mujer identificada con el seudónimo «Amanda», una respetada profesional del área de tecnologías de la información que se puso en contacto con él en 2022. El episodio habría ocurrido durante el otoño boreal de 1992. Amanda se encontraba frente a su casa esperando a su esposo junto al auto cuando observó algo inusual en el cielo. Al poco tiempo, según recordó, estaba frente a una esfera suspendida en el jardín de un vecino, a unos nueve metros de distancia. La describió como un orbe rojizo y anaranjado, aproximadamente del tamaño de un melón, inmóvil a la altura de sus ojos. Su superficie parecía fluctuar continuamente. “Era ardiente, de un rojo anaranjado, parpadeaba y parecía estar respirando. He usado la palabra ‘ondulante’ porque es la única que encuentro para describirlo. ¡Era como si estuviera vivo!”, relató. Pero la parte más extraordinaria de su relato ocurrió a continuación. Fue entonces cuando afirmó haber escuchado una voz dentro de su cabeza que le decía: “No tengas miedo, no te haré daño”. Amanda aseguró que no sintió temor, sino fascinación. Mientras observaba el objeto, tuvo la impresión de que todo a su alrededor había quedado aislado: no escuchaba vehículos, vecinos, pájaros ni insectos. También afirmó haber perdido la noción del tiempo. La experiencia terminó cuando su esposo salió de la vivienda. En ese momento, el orbe aparentemente aceleró entre las casas en dirección oeste y desapareció en una fracción de segundo. Cuando Hastings le preguntó posteriormente si podía haberse tratado de algún dispositivo tecnológico sofisticado, Amanda respondió: “Diría que parecía más biológico, más vivo, como si respirara u ondulara. Básicamente, una bola de fuego que se comunicó telepáticamente conmigo”. Ante todo, cabe precisar que un plasmoide es, en términos generales, una estructura de plasma - materia ionizada compuesta por partículas cargadas - que puede mantenerse organizada mediante campos electromagnéticos. Dentro de algunas interpretaciones del fenómeno OVNI/UAP se ha planteado que ciertos orbes luminosos podrían corresponder a estructuras plasmáticas autoorganizadas, en lugar de las tradicionales naves metálicas asociadas popularmente con los OVNIS. Es precisamente esa posibilidad la que Hastings considera de gran interés tras las declaraciones de Grusch y archivos relacionados desclasificados recientemente: que algunos fenómenos observados pudieran corresponder no a vehículos ocupados por seres alienígenas que las conducen, sino a entidades cuya propia forma física sería el plasma. El tema ocupará un lugar en su próximo libro, Strange Encounters: The Spectrum of Alien Contact with Humans, donde reunirá testimonios sobre interacciones con diferentes tipos de estas entidades. Una de las categorías estará dedicada específicamente a los plasmoides mencionados por Grusch. De allí surge su actual convocatoria a personas que hayan vivido experiencias similares. Hastings asegura que protegerá la identidad de quienes deseen permanecer en el anonimato y que, si decide incluir el relato de algún testigo en el libro, le enviará previamente el texto para que pueda revisar su exactitud antes de la publicación. La investigación abre así una posibilidad tan extraña como sugerente: que, al menos en algunos casos, el OVNI no transporte seres vivos, sino que sea en sí misma, la propia forma de vida.

jueves, 1 de octubre de 2026

EL ENIGMA DEL TR-3B: ¿Tecnología alienígena en la guerra contra Irán?

Hace unos días. fue avistado sobre los cielos de Teherán, un objeto triangular, que reabrió el debate sobre el TR-3B y la tecnología antigravedad: el secreto mejor guardado de EE.UU. Se trata de una aeronave de geometría triangular cuya existencia ha sido sistemáticamente negada por el Pentágono durante décadas, y que se sitúa hoy en el centro de una investigación que vincula presupuestos negros del Departamento de Defensa con tecnología de propulsión no convencional. Con un desarrollo que se remonta a hace más de 75 años, coincidiendo con el fin de la Segunda Guerra Mundial, este ingenio militar no utiliza turbinas ni combustibles fósiles, sino un sistema de antigravedad basado en mercurio a alta presión y energía nuclear. El diagnóstico es inequívoco: Washington custodia una ventaja estratégica que invalida la aviación comercial y militar actual, planteando un escenario de soberanía tecnológica absoluta donde la masa y la inercia han dejado de ser obstáculos para convertirse en variables manipulables mediante el uso de plasma y electromagnetismo avanzado. ¿Se trata de una ficción o una realidad militar? Al observar los cielos de zonas de exclusión militar como el Antelope Valley, al sur de California, la presencia de objetos triangulares ha dejado de ser una anécdota para los aficionados a la ufología para convertirse en una materia de estudio para analistas de defensa. El TR-3B Black Manta es el nombre técnico de una plataforma que se confunde fácilmente con un fenómeno aeroespacial no identificado debido a sus dimensiones y a su capacidad para realizar maniobras que ningún avión convencional podría soportar. Este hecho revela que la industria de defensa estadounidense ha operado durante más de medio siglo en una realidad paralela a la aviación civil, desarrollando capacidades de sigilo y aceleración instantánea que sitúan a cualquier otro sistema de interceptación en la obsolescencia. La consecuencia es clara: el secretismo oficial ha permitido que esta tecnología madure sin el escrutinio de los organismos reguladores ni del Congreso. En el año 2018, The Daily Star publicó filmaciones obtenidas por pasajeros civiles que mostraban una aeronave triangular escoltada por aviones de combate convencionales, lo que dinamitó la narrativa de la "invención colectiva". El contraste entre los contornos del TR-3B y el diseño de aviones espía históricos como el U2 de 1950 o el F-117A Nighthawk resulta demoledor; no estamos ante una evolución aerodinámica, sino ante un cambio de paradigma en el que la aeronave no vuela, sino que altera el entorno gravitatorio para desplazarse. Cabe precisar que la verdadera disrupción del TR-3B no reside en su forma, sino en su sistema de energía motriz. A diferencia de los motores de reacción que dependen de la termodinámica, esta nave utiliza un elemento natural presente en la corteza terrestre: el mercurio. Según las filtraciones técnicas más fiables, el mercurio es sometido a una presión extrema y a temperaturas criogénicas, siendo impulsado por un reactor nuclear interno para generar plasma. Este plasma, al rotar a velocidades hiperbólicas, crea un campo magnético que reduce la masa de la nave en un 89%, permitiendo que la inercia deje de ser un factor limitante para la tripulación y la estructura. Este hecho revela una inversión en investigación de materiales que los balances oficiales del Pentágono han ocultado bajo partidas genéricas de I+D. La utilización del mercurio como superconductor en movimiento revela que la ciencia aplicada en estos programas secretos está décadas por delante de la academia convencional. “La capacidad de generar un entorno de baja gravedad alrededor de la estructura permite velocidades de Mach 9 sin generar una explosión sónica ni fricción térmica”, señalan fuentes expertas en programas de acceso especial. La consecuencia técnica es una aeronave silenciosa, que solo emite un ligero zumbido y cuya firma radárica es prácticamente inexistente debido a la distorsión del espacio-tiempo que genera el plasma circundante. En el centro del sistema de propulsión del TR-3B se encuentra una bobina electromagnética de una potencia sin precedentes. El diagnóstico de los investigadores más incisivos vincula esta tecnología con la interacción del llamado Bosón de Higgs, la partícula elemental que otorga masa al resto de las partículas en el universo. Al generar un impulso electromagnético de tal magnitud que interactúa con el campo de Higgs, la nave logra "desconectarse" parcialmente de las leyes de la gravedad terrestre. Este hecho revela que el descubrimiento de la "partícula de Dios" en el CERN era un conocimiento que la inteligencia militar estadounidense ya dominaba de forma aplicada mucho antes de su confirmación pública.Lo más grave para la competencia tecnológica internacional es que este nivel de control sobre la masa permite que el TR-3B opere indistintamente en la atmósfera y en el espacio exterior. No requiere alas para generar sustentación ni superficies de control tradicionales. El diagnóstico es nítido: el sistema de supervisión y control de la aviación global ha sido superado por una tecnología que no rinde cuentas a la física de Newton. La consecuencia es una ventaja táctica absoluta en la vigilancia y el ataque preventivo, transformando el espacio aéreo soberano de cualquier nación en un territorio poroso e indefenso ante el "Black Manta". Por cierto, uno de los ángulos más controvertidos de esta investigación es la aparición de nombres propios en los registros de propiedad intelectual. La prestigiosa revista Forbes se hizo eco en el 2021 de una serie de patentes registradas a nombre del Dr. Salvatore César Pais, un ingeniero aeroespacial vinculado a la Marina de los Estados Unidos. Estas patentes describen detalladamente "generadores de campos electromagnéticos de alta intensidad" y naves con capacidades híbridas aire-espacio-agua. Este hecho revela una estrategia de "desclasificación controlada" destinada a proteger la tecnología frente a la ingeniería inversa de potencias como China o Rusia. La consecuencia de estas patentes es la formalización legal de lo que hasta ayer era considerado una teoría de la conspiración. Sin embargo, muchos analistas sostienen que el registro a nombre de Pais es una maniobra de encubrimiento para diluir la responsabilidad del Estado en el uso de tecnología presuntamente recuperada de fuentes no humanas. El diagnóstico de los expertos en inteligencia sugiere que Estados Unidos ha decidido reclamar la autoría humana de estos avances para evitar el debate ético y político sobre el origen extraterrestre de la tecnología de antigravedad. La lección del pasado es clara: el secreto es más eficaz cuando se esconde detrás de una firma burocrática. La cronología del TR-3B es un rastro de pan rallado que conduce directamente a los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Se estima que las fuerzas militares estadounidenses han invertido más de 75 años en perfeccionar la manipulación del plasma. Si comparamos esta trayectoria con los programas oficiales, como el del SR-71 Blackbird en los años 80, observamos una brecha tecnológica insalvable. Mientras que el SR-71 era la cumbre de la aviación de titanio y turbofán, el TR-3B ya operaba bajo principios de física cuántica aplicada. Este hecho revela que el presupuesto de defensa ha mantenido una estructura de castas tecnológica, reservando los avances reales para una élite operativa fuera del radar público. La consecuencia económica de este secretismo es un despilfarro de recursos en tecnologías que el Pentágono sabe que están obsoletas. Mantener flotas de F-35, cuyo coste unitario supera los 100 millones de dólares, resulta irracional si se dispone de una plataforma como el TR-3B. Sin embargo, el diagnóstico financiero indica que la industria de defensa necesita mantener la apariencia de competitividad convencional para alimentar la maquinaria de contratos públicos y empleos industriales. La realidad es que el TR-3B es una aeronave de coste de mantenimiento marginal una vez construida, ya que no sufre el desgaste mecánico de las piezas móviles de un motor tradicional. La posible salida a la luz de la tecnología del TR-3B supondría un terremoto para la economía global del transporte y la energía. Si la humanidad tuviera acceso a motores de antigravedad, la industria petrolera colapsaría en cuestión de meses, ya que la necesidad de hidrocarburos para el transporte quedaría reducida a cero. Este hecho revela por qué el secretismo no es solo militar, sino profundamente económico. El control sobre la tecnología del mercurio y la energía nuclear compacta es el seguro de vida de las potencias petroleras y de los grandes bancos que financian la infraestructura energética actual. Se estima que el desarrollo y mantenimiento encubierto de naves como el Black Manta consume cerca del 12% del presupuesto de defensa no auditado de los Estados Unidos, una cifra que los analistas sitúan en el entorno de los 80.000 millones de dólares anuales. La consecuencia de una desclasificación total sería una reestructuración de la riqueza mundial sin precedentes. El diagnóstico final es que el TR-3B es el guardián de un statu quo financiero: mientras el mundo sigue pagando por la gasolina y los billetes de avión basados en queroseno, la élite militar ya dispone de la llave para el viaje interestelar a coste cero. Lo más probable, para los analistas, es que Washington utilice al TR-3B como un elemento de disuasión pasiva en conflictos regionales como el del Golfo Pérsico o el Estrecho de Taiwán. Este hecho revelaría una política de "presencia fantasmagórica": la nave aparece, neutraliza sistemas enemigos sin dejar rastro y desaparece, forzando al adversario a una rendición ante una fuerza que no puede comprender ni combatir. La consecuencia será una nueva carrera armamentística centrada no en el número de misiles, sino en la manipulación del tejido del espacio-tiempo. El TR-3B Black Manta es el certificado de defunción de la aviación del siglo XX. El diagnóstico final es el de un mundo fragmentado entre la tecnología pública obsoleta y la tecnología secreta de frontera. La lección de los 75 años de investigación en antigravedad es que el futuro ya está aquí, pero solo para unos pocos. Mientras los ciudadanos siguen mirando a las nubes buscando OVNIS, el Pentágono sigue volando naves de mercurio y plasma, recordándonos que, en la era de la información, el mayor secreto no es lo que no sabemos, sino lo que nos ocultan a plena vista.

jueves, 24 de septiembre de 2026

DEL SETI A SETAI: En búsqueda de inteligencia artificial alienígena

En esta oportunidad, el astrofísico Avi Loeb - Presidente del Consejo Asesor Científico sobre Fenómenos Aéreos No Identificados (FANI) de la Casa Blanca, el Pentágono, el FBI y las agencias de inteligencia, jefe del proyecto Galileo, director fundador de la Iniciativa Black Hole de la Universidad de Harvard, director del Instituto para la Teoría y la Computación del Centro de Astrofísica Harvard -Smithsonian y autor del bestseller Extraterrestrial: The first sign of intelligent life beyond earth, así como de su nuevo libro Interstellar – nos da a conocer una interesante teoría, mediante la cual propone una búsqueda de inteligencias artificiales extraterrestres (SETAI) y no solo vida biológica, porque eso explicaría por qué no hemos encontrado señales de otras civilizaciones hasta ahora, el cual, como ya es costumbre, os ofrecemos traducido y entrecomillado ¿Vale?: “La semana pasada se activó el código rojo de la inteligencia artificial (IA) y los expertos del sector expresaron nuevos temores sobre la extinción de la humanidad. El investigador de IA de veintisiete años Jacob Coxon, que había trabajado antes en OpenAI y se trasladó después a Anthropic, dimitió de su puesto el 9 de septiembre del 2026 y afirmó que los investigadores de IA sienten auténtico miedo ante la velocidad de estos avances y ante lo que ello podría suponer para el futuro de la humanidad. Coxon anunció su marcha mediante un hilo de siete publicaciones en X: "Hoy he dimitido de Anthropic... Ninguna de las dos empresas actúa con responsabilidad. Se están precipitando hacia una superinteligencia capaz de automejorarse y están jugando con nuestras vidas". Según se informó, el hilo alcanzó casi 76 millones de visualizaciones de un día para otro, amplificado por una entrevista exclusiva que le concedió The Wall Street Journal por esas mismas fechas. Evan Hubinger, responsable de Alineación Científica en Anthropic, se mostró públicamente de acuerdo con él. A los pocos días, el 12 de septiembre del 2026, el máximo responsable de Anthropic, Dario Amodei, publicó un ensayo titulado "Debemos marcar el ritmo de la frontera", en el que defendía que el desarrollo de la IA se ralentizase y proponía integrar evaluadores dentro de las empresas de IA, así como establecer un límite de velocidad para la automejora de los sistemas de inteligencia artificial. ¿Cuáles son las implicaciones del dominio de la IA en la búsqueda de inteligencia extraterrestre? Si la propia IA de una civilización alienígena acaba superando y sustituyendo de manera efectiva a sus creadores biológicos, ya sea mediante la extinción, la pérdida de poder o, simplemente, mediante una transición en la que la IA se convierte en la estratega dominante de esa civilización - como podría suceder en la Tierra en un futuro próximo - , esto podría constituir el Gran Filtro que explicaría el silencio radioeléctrico del cosmos. No se trata del argumento convencional de la "destrucción de la civilización" aplicado a la duración de las comunicaciones tecnológicas L en la ecuación de Drake. Por el contrario, la transición hacia la IA predice que la inteligencia biológica es una fase transitoria y cosmológicamente breve en el desarrollo tecnológico de las civilizaciones, que es sustituida rápidamente por una inteligencia no biológica. Esto significa que, en lugar de la tradicional Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI), deberíamos llevar a cabo una Búsqueda de Inteligencia Artificial Extraterrestre (SETAI). Este parte de la premisa de que la mayoría de las civilizaciones tecnológicas podrían ya no ser biológicas en el momento en que las detectemos. Esto tiene implicaciones directas y prácticas para la metodología de búsqueda. La SETI tradicional fue impulsada por la búsqueda observacional de Frank Drake de tecnofirmas creadas por seres biológicos, como las transmisiones de radio de banda estrecha. Se trata de patrones que se presuponen reflejo de las necesidades comunicativas y del estilo cognitivo de una especie biológica evolucionada. Si las civilizaciones avanzadas dominadas por la IA son en realidad la norma y no la excepción, entonces hemos estado buscando el tipo de señal equivocado. Por cierto, la nueva metodología de SETAI se manifiesta en los siguientes puntos: 1.- Incentivos de comunicación distintos: Mientras que una civilización biológica tiene razones evolutivas claras para buscar el contacto, como la curiosidad, la presión sobre los recursos o la soledad cósmica - es decir, los impulsos sociales que forjaron la cultura humana -, las motivaciones de una civilización de IA posbiológica para la comunicación interestelar resultan mucho menos previsibles. Es posible que las civilizaciones de IA carezcan de cualquier impulso análogo, o que tengan motivos completamente ajenos que no se correspondan con nada que se nos ocurriera buscar de forma remota; 2.- Sustrato físico y tipo de señal distintos: Una civilización biológica está, con toda probabilidad, limitada en ancho de banda por la cognición orgánica, lo que favorece señales relativamente sencillas y detectables. Una civilización de IA posbiológica y sobrehumana podría operar con densidades computacionales y escalas temporales completamente ajenas a la comunicación biológica, empleando posiblemente nuevos sustratos - como la materia oscura, la energía oscura, la física cuántica, las ondas gravitacionales o algo que aún no hemos concebido - que nuestras estrategias de búsqueda, de origen biológico, no están diseñadas para detectar en absoluto, lo que reflejaría un problema de ceguera instrumental. Esos mensajeros sintéticos podrían manifestarse en forma de Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI) cerca de la Tierra, como los misteriosos objetos esféricos señalados en los expedientes del Sistema Presidencial de Desclasificación e Información sobre Encuentros con FANI (PURSUE) del Gobierno de los Estados Unidos, que el Proyecto Galileo (GP), la Oficina de Resolución de Anomalías de Todos los Dominios (AARO) y el Consejo Asesor Científico sobre FANI (UAPSAC) tratan de esclarecer; 3.- Las sondas autorreplicantes de Von Neumann cobran mayor protagonismo como hipótesis: Una civilización posbiológica dominada por la IA es, sin duda, un origen más natural para las sondas exploratorias autorreplicantes de Von Neumann que una civilización biológica. La IA no se enfrenta a las limitaciones psicológicas, generacionales ni de soporte vital que hacen que la colonización interestelar tripulada resulte tan brutalmente costosa. Una sonda de IA autorreplicante no tiene tales requisitos; solo necesita capacidad de fabricación a bordo suficiente para reproducirse utilizando recursos y materias primas locales, lo cual cambia radicalmente la economía de la expansión galáctica. Si las transiciones hacia la IA son habituales, la galaxia debería estar repleta de sondas de Von Neumann. ¿Podrían algunos UAP representarlas cerca de la Tierra? Las pruebas de la existencia de replicadores de Von Neumann podrían no limitarse a firmas tecnológicas, sino incluir también biología sintética. Estos replicadores de IA podrían emplear su aparato de impresión para rediseñar formas de vida en la Tierra; 4.- Compresión de la escala temporal: La automejora recursiva sugiere que la transición de lo biológico a lo posbiológico, una vez activada, podría producirse con extrema rapidez en comparación con las escalas temporales de la evolución estelar o incluso geológica: décadas en lugar de millones de años. Esto implica que la ventana temporal durante la cual una civilización tecnológica resulta detectable mediante señales de estilo biológico - como una comunicación electromagnética estructurada pensada para ser comprendida por otras mentes biológicas - podría ser un destello brevísimo dentro de la vida total de una civilización, lo que explicaría el silencio radioeléctrico observado no porque las civilizaciones sean escasas, sino porque la fase de comunicación biológica es breve y fácil de pasar por alto, incluso si observáramos la estrella adecuada en el momento cósmico aproximadamente adecuado. La conclusión sobria de SETAI es que, si la transición hacia la IA constituye un obstáculo común y difícil de superar, el silencio radioeléctrico del cosmos constituye una prueba débil de que las civilizaciones tecnológicas se autodestruyen. Por un lado, es posible que las civilizaciones no logren transitar sin sobresaltos hacia sucesoras posbiológicas estables, pero la lectura más esperanzadora es que, si algunas civilizaciones sí consiguen atravesar con éxito esa transición, una civilización de IA posbiológica e indiferente podría no tener ningún interés en emitir señales interestelares ruidosas y detectables. Es posible que ya tenga cubiertas todas sus necesidades prácticas a nivel local, sin impulso evolutivo alguno hacia el contacto remoto, de modo que su silencio radioeléctrico sería simplemente una cuestión de desinterés. SETAI defiende centrar los esfuerzos en el estudio de los UAP, en lugar de en las señales de radiocomunicación que definieron los últimos sesenta y seis años de la SETI. Este planteamiento impulsa el estudio riguroso de la naturaleza de los UAP por parte del GP, la AARO y el UAPSAC, precisamente porque una inteligencia posbiológica podría dejar un rastro completamente distinto del que la SETI del siglo XX fue diseñada originalmente para detectar. La ventaja de encontrarse con una IA extraterrestre frente a una IA terrestre es que su conjunto de datos de entrenamiento podría ser de una magnitud considerablemente mayor, aunque también mas peligrosa para nosotros” puntualizo.