TIEMPOS DEL MUNDO

jueves, 12 de marzo de 2015

LA GRAN SERPIENTE DE MAR: Una monstruosa criatura cuya existencia está envuelta en el misterio

Se trata de uno de los últimos rincones inexplorados de nuestro planeta, al cual el ser humano no podrá llegar jamás y cuya tecnología por mas sofisticada que sea, no puede proporcionarnos una información precisa de lo que realmente existe en ella (ya que la elevada presión existente en el lugar impide por ejemplo que los submarinos robots puedan explorar el lugar detalladamente y deban regresar a los pocos minutos de haber descendido).Nos referimos al fondo de los océanos, en el cual podemos encontrar profundos abismos envueltos en una oscuridad total que sin embargo están llenas de vida. De las pocas criaturas que tenemos conocimiento de su existencia, destacan unos peces monstruosos capaces de emitir su propia “luz” pero no para desplazarse en esos inhóspitos lugares, sino que es utilizado como un cebo para cazar a sus presas. Pero en esta oportunidad no nos vamos a referir a ellas, sino a unos seres de proporciones míticas - que se encuentran entre los más famosos enigmas de la zoología - y que en el pasado aterrorizaron a los barcos que surcaban los océanos: La Gran Serpiente de Mar. Antes de que se difundieran los avistamientos de esta monstruosa criatura en casi todo el mundo, parecía ser propia de los países escandinavos. Así, Olaus Magnus, arzobispo del siglo XVI de Uppsala (Suecia), describe a la serpiente marina como un ser de 60 metros de largo y 6 de grueso, de color negro, escamas filosas, pelo en el cuello, sumamente peligrosa y augurio de desastres. Desde la Edad Media hasta finales del siglo XVII es cuando se dieron la mayoría de los ‘avistamientos’ de este tipo de seres. Durante el siglo XVII, se le dio el nombre científico a una serpiente terrestre como Scoliophis atlanticus, pensando que se trataba de una forma juvenil de una serpiente marina. Han citado las serpientes de mar el misionero noruego, Hans Egede, quien informó de la aparición de un monstruo marino en la costa de Groenlandia el 6 de julio de 1734. A su vez, el obispo de Bergen, Erik Pontoppidan, publicó en 1752 un libro con relatos de avistamientos de serpientes marinas, una de las cuales tenía una cabeza gris semejante a la de un caballo, grandes ojos negros, boca negra y larga melena blanca. Detrás de la cabeza del monstruo, pudieron apreciar hasta siete u ocho promontorios que salían del agua, y el cuerpo de la bestia se retorcía formando espirales. Los testigos dicen que se desplazaba por medio de ondulaciones verticales, lo cual, vista desde lejos, le confiere el aspecto de una sucesión de pequeñas eminencias que afloran a la superficie del agua. Sin embargo, los testimonios más fiables suelen ser el de los marineros de los barcos de guerra, así en 1876, el vapor británico Néstor, divisó en el estrecho de Malaca un monstruo de una longitud impresionante de unos 65 metros, cuya cola cilíndrica mediría, 45 metros. Los científicos pensaron entonces que a lo mejor se trataba de un Plesiosaurio, un Ictiosaurio o cualquier otro de los gigantescos reptiles que vivieron en el Jurásico. El 30 de julio de 1915, el submarino alemán U-28 hundió al vapor británico Iberia. El barco explota a una profundidad de entre 100 y 200 metros, y una especie de cocodrilo gigante de unos 20 metros de largo es eyectado al aire junto con restos y desechos del barco, para luego caer al mar retorciéndose. El 30 de diciembre de 1947, el barco americano Santa Clara choca a la altura de Carolina del Norte con un animal en forma de anguila de unos quince metros de largo, que se hunde luego de haberse retorcido unos instantes en un gran charco de sangre. En octubre de 1969, el submarino de bolsillo Alvin se encuentra cara a cara, frente a las costas de las Bermudas, a 270 metros de profundidad, con un animal grande con cabeza de reptil, un largo cuello y aletas. La bestia desaparece antes de poder ser filmada. Finalmente, el 10 de abril de 1977, el pesquero japonés Zuigo Maru, iza a bordo un despojo monstruoso de más de diez metros, no lejos de Nueva Zelanda. Exhalaba un olor tan fétido que el comandante ordena lanzarlo de vuelta al mar. Las fotografías muestran un animal de cuello largo y una gran cola que recuerdan a un plesiosaurio. Al respecto, luego de un profundo estudio del tema que le dio renombre mundial, un zoólogo belga, el doctor Bernard Heuvelmans piensa que detrás del nombre genérico "serpiente de mar" se encuentran diferentes tipos de animales de gran tamaño, demasiado escasos y veloces para que haya sido posible alguna vez capturar alguno, incluyendo en su lista a anguilas gigantes (los candidatos mas probables) y terribles saurios de la antigüedad, los cuales serían sobrevivientes de la prehistoria. Vaya uno a saber que criaturas desconocidas para la ciencia puedan existir en la actualidad. Y es que por más extraño que nos parezca, conocemos mejor la superficie de Marte que el fondo de los océanos.
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