TIEMPOS DEL MUNDO

jueves, 3 de septiembre de 2026

“¡BASTA DE ENGAÑOS!”: Arremeten contra el Pentágono y exigen mostrar los cuerpos de extraterrestres

El debate sobre los Fenómenos Anómalos No Identificados (UAPs, por sus siglas en inglés, como hoy se les denomina a los OVNIS) vive uno de sus momentos más intensos en las últimas décadas. En un contexto marcado por audiencias en el Congreso de Estados Unidos y revelaciones de denunciantes de alto perfil, el Departamento de Guerra ha comenzado a desclasificar de forma paulatina parte de su archivo. Sin embargo, para muchos observadores de larga trayectoria, estas publicaciones han caído en una rutina insustancial de luces borrosas e imágenes en infrarrojo que ya no generan el impacto deseado. En este escenario se enmarcan las contundentes declaraciones del célebre ilusionista e investigador psíquico Uri Geller, quien a sus 79 años ha lanzado un duro mensaje a través de sus redes sociales denunciando lo que denomina como un “agotamiento OVNI” generalizado en la opinión pública. Geller, mundialmente conocido desde la década de 1970 por sus demostraciones públicas de doblar cucharas y sus aparentes capacidades mentales - las cuales fueron objeto de pruebas por parte de la CIA en el proyecto Stargate dentro del Instituto de Investigación de Stanford-, ha mantenido durante décadas una postura vinculada a la existencia de vida extraterrestre. Según sus propios relatos, su interés y experiencia en el tema se remontan a los seis años de edad en Tel Aviv, cuando asegura que un haz de luz impactó en su cabeza, alterando la estructura de su cerebro, hecho que afirma respaldar mediante resonancias magnéticas. En su reciente pronunciamiento, motivado por la quinta entrega de archivos UAP liberados por el Pentágono, el mentalista fue categórico sobre la irrelevancia del material desclasificado hasta la fecha. “La gente está aburrida y harta de la “desclasificación” OVNI, buscando cansarlos y que se olviden del tema. Dejen de servirnos metrajes preliminares borrosos y simplemente muéstrennos los cuerpos recuperados”, aseveró Geller. “Otro punto difuso en una pantalla militar no mueve la balanza. La gente lo ve, dice “¿y qué?” y sigue desplazando la pantalla. ¿Dónde está la evidencia que haga a la gente soltar su café y decir: ‘Dios mío... no estamos solos?’”. El ilusionista sostiene que las pruebas definitivas existen y que los gobiernos custodian no solo naves y materiales desconocidos, sino también restos biológicos. Durante los años setenta, según recuerda, el destacado científico espacial Wernher von Braun lo llevó a unas instalaciones subterráneas de la NASA donde, en presencia del astronauta Edgar Mitchell y agentes de inteligencia, le mostraron cuerpos no humanos conservados en tubos de vidrio refrigerados. Asimismo, afirma haber sido llevado por el ejército estadounidense a presenciar una enorme nave espacial en Corea del Sur. Para dar peso a sus afirmaciones, Geller evocó encuentros con figuras relevantes, señalando que el propio John Lennon le relató una experiencia alienígena a mediados de los setenta, y citó las polémicas declaraciones de Haim Eshed, exjefe de la Dirección Espacial de Israel, quien años atrás afirmó la existencia de una “Federación Galáctica” y de contactos entre humanos y seres de otros mundos. Geller agregó que los archivos ya publicados - que incluyen informes de misiones Apolo y Gemini que describen astronautas encontrándose con luces y objetos extraños cerca de sus naves y flotando sobre la Luna - confirman las afirmaciones que ha hecho durante décadas. Ante lo que considera una burla constante a la sociedad civil, el psíquico instó al gobierno de Estados Unidos y a las potencias globales a abandonar la entrega gradual de datos irrelevantes y a organizar una transmisión internacional en directo, tanto de los cuerpos de los alienígenas, como de sus naves estrelladas, que fueron recuperados por los militares. “En esta era de la inteligencia artificial y la desinformación, mostrar no fotos y videos en color, sino los propios cuerpos de cerca, junto a científicos independientes y periodistas respetados transmitiendo para todo el mundo, es la única forma de convencer al público de que esto es real”, concluyó el israelí. “Eso sería una desclasificación real. Todo lo demás son solo rodeos. Pongan la evidencia irrefutable sobre la mesa: el público está listo para el plato principal” puntualizo. Como sabéis, el pasado 7 de agosto el Departamento de Guerra publicó su quinta entrega de documentos dentro del programa PURSUE, el sistema de desclasificación UAP puesto en marcha por la Administración Trump el 8 de mayo. Cuarenta y un archivos nuevos - diecinueve del propio Departamento de Guerra, diecisiete del FBI, dos de la CIA, dos del Departamento de Estado y uno de la Casa Blanca, entre ellos dieciséis vídeos - que vuelven a mezclar material de sensores militares con telegramas diplomáticos de mediados del siglo pasado y testimonios sueltos de las últimas dos décadas. Pasada cinco entregas, se empieza a dibujar un patrón que parece confirmar una intuición incómoda: No muestran nada convincente, viejas fotografías de décadas pasadas e informes en su mayor parte editados lo bastante ambiguos, como para no obligar nunca a nadie a aceptar una explicación extraordinaria. Nada nuevo que lo diferencie de anteriores revelaciones. La lógica de espaciar las publicaciones en entregas mensuales, en teoría, debería traducirse en un material cada vez mejor curado. Pero luego de cinco meses, ello no ocurre. En volumen de datos, esta última entrega es la más pequeña de las cinco, continuando una tendencia a la baja que ya se apreciaba en la cuarta, pese a que el número de archivos haya repuntado ligeramente respecto al lote anterior. Y en composición, buena parte del material histórico consiste en telegramas diplomáticos de los años sesenta ya conocidos y notas de agencia sin analizar en profundidad, junto a una recreación artística encargada por el FBI en el 2026 para ilustrar un testimonio del 2023, un dibujo hecho este mismo año, no una fotografía de la época. Y las naves alienígenas capturadas y los cuerpos recuperados, que se sabe que los tienen en su poder ¿Cuándo los mostrarán? En suma, los tan promocionados archivos desclasificados del Pentágono que prometían respuestas, solo multiplican preguntas y amargas decepciones, ya que cada vez queda demostrado que no es sino una burda ‘cortina de humo’ de la actual administración de Donald Trump para ocultar sus fracasos.