TIEMPOS DEL MUNDO

jueves, 29 de enero de 2026

EL APOCALIPSIS DE TRUMP: El Anticristo que busca destruir al mundo

Llamar Anticristo a una persona es, en esencia, declararla la encarnación de Satanás. Y esa definición le cae ahora como anillo al dedo a Donald Trump, quien, con sus demenciales intentos de apoderarse del mundo, busca desatar una conflagración nuclear que acabe con la humanidad. Es más, su abierta propensión a actuar al margen de la ley, declarando de que ‘no necesito el derecho internacional’ sino los dictados de mi ‘propia conciencia’ es propia la de un dictador, no de un presidente democrático. Trump actúa con esa misma arbitrariedad hacia sus propios conciudadanos, tal como ha sucedido con Renee Nicole Good, asesinada de un balazo por la policía migratoria, sin que el caso fuera debidamente investigado por el FBI. Trump ha ordenado al ejército federal intervenir en algunos Estados, sin consultar con sus gobernadores, algo sin precedentes en la historia de los EE.UU. elevando las tensiones ahora que se vienen las elecciones intermedias que tienen lugar a mitad de su mandato, las cuales ha dicho que “no deberían realizarse” porque sabe que perderá por amplio margen y podría ser destituido por un congreso opositor. Lo más peligroso es la lealtad absoluta que exige a sus seguidores. Cuando dice algo, espera que no haya nadie que le contradiga o le aconseje algo diferente. Sus súbditos siguen aquella consigna que he escuchado tantas veces: ¡lo que diga Trump, eso es lo que va! Para el apóstol Juan, quien compuso el Apocalipsis, la bestia y sus cabezas simbolizaban el Imperio romano y sus emperadores. Este libro probablemente fue escrito durante la época del emperador Domiciano, quien reinó del 81 al 96 d. C. Domiciano representaba un peligro para la fe de los cristianos porque tenía pretensiones de deidad y exigía el debido reconocimiento público de su estatus divino, con graves consecuencias para quienes se negaban, particularmente en Asia Menor, donde se encontraban las siete iglesias a las que se refería el libro (1:11). Muchos cristianos fieles se negaron y sufrieron persecución y muerte como resultado (6:9). Figuras análogas a Domiciano han aparecido en la historia mundial, aunque el libro del Apocalipsis no las menciona específicamente y aunque la correspondencia entre ellas y la bestia no sea exacta en muchos detalles. La primera carta de Juan se refiere a «muchos anticristos» (2:18). Lo que todas estas figuras tienen en común es que representan una tentación diabólica para los cristianos que desean permanecer fieles a Jesús, el único Señor que sufrió y murió por ellos. Es indudable que Donald Trump sea una versión contemporánea de dicho anticristo. Algunos de los puntos de coincidencia entre la bestia de Apocalipsis 13 y Donald Trump son más que una coincidencia, como la herida casi fatal en la cabeza que sanó. Otros son más sustanciales y merecen mayor reflexión. Según Apocalipsis 13, por ejemplo, «a la bestia se le dio una boca que profería palabras altivas y blasfemas». Pronunció «blasfemias contra Dios». Se podría decir que palabras altivas y blasfemas han salido de la boca de Trump y de sus partidarios, quienes afirman que tiene una relación especial con Dios, quien lo protege de todo daño. Trump y sus partidarios enceguecidos y blasfemos, lo han comparado con el Jesús sufriente y perseguido. Trump seduce abiertamente a los votantes cristianos con groseras mentiras («Amo a los cristianos, soy cristiano» dice repetidamente). Asimismo, ha promovido y se ha regodeado en un culto a la personalidad, esperando lealtad total de sus seguidores, tanto de palabra como de obra, inevitablemente a expensas de la lealtad que sus seguidores cristianos deben únicamente a Cristo. Esto debería inquietar a cualquier cristiano con la mentalidad de Cristo. En Apocalipsis 13, quienes adoran a la bestia justifican su lealtad preguntando retóricamente: "¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?". La respuesta, por supuesto, en ambos casos es: "nadie". Hay entre los republicanos, quienes justifican su lealtad a Trump de forma similar. Se preguntan: "¿Quién como Trump, y quién puede oponérsele y sobrevivir políticamente?". La respuesta para cualquier republicano con ambiciones políticas es: nadie. Consideran que resistirse a él es inútil y peligroso para sus carreras políticas. Al expresar su apoyo, refuerzan sus pretensiones divinas, otorgándoles legitimidad, autoridad y poder. Aquellos funcionarios que tengan el valor de negarse a brindarle la lealtad total que exige pueden esperar exclusión, desprecio y ataques brutales en redes sociales por parte de él y su fanática base leal. Pregúntenle a quienes se han atrevido a enfrentarse a él y a denunciarlo por sus mentiras evidentes, su adulterio en serie, su materialismo descarado, su lenguaje cruel y abusivo, sus tácticas intimidatorias, su egocentrismo y su comportamiento criminal. Ha mostrado desprecio no solo por las leyes del país y la Constitución, sino también por las enseñanzas de Jesús. Eso debería inquietar a todo cristiano con la mente del verdadero Cristo. Curiosamente, Apocalipsis 13 también contiene una visión de una segunda bestia, lo que ofrece otra analogía reveladora para Trump y sus partidarios (versículos 11-18). Esta segunda bestia aparece en escena como defensora, en palabras y hechos, de la primera bestia. Si bien tenía "dos cuernos como los de un cordero", hablaba como un dragón; es decir, aunque parecía inocente e inofensiva, hablaba con engaño y peligro. En pasajes posteriores de Apocalipsis, se hace referencia a esta segunda bestia como "el falso profeta" (16:13; 19:20; 20:10), alguien que induce a la gente a adorar a dioses falsos. Según Apocalipsis 13, la segunda bestia "ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y sus habitantes adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada". Quienes hoy están el gobierno repiten sin pudor las mentiras de Trump en su presencia y se humillan para obtener su aprobación. Más preocupante para la iglesia es que la lista de apologistas y serviles incluya a quienes sirven en congregaciones “cristianas”. En su opinión, Trump es evidentemente “sin pecado”, como Jesús. Las acusaciones y condenas por actividades criminales no cuentan ni importan, incluso si están formalmente justificadas. Estos pastores y “cristianos” afines creen que pueden promover la causa del evangelio haciendo lo que parece un pacto con el diablo, algo que el mismo Jesús se negó a hacer (Mateo 4:8-10). Al hacerlo, no solo caen en una trampa engañosa, traicionando a su verdadero Señor; también convierten a Trump en el anticristo que es y quiere ser. Esto debería perturbar a todo cristiano con la mente del único Cristo. Algunos de estos pastores creen que Trump es el “Ungido de Dios”, como lo fue el rey persa Ciro según Isaías 44:28 (“Él es mi pastor, y él llevará a cabo mi propósito”) y 45:1 (“Así dice el Señor a su ungido, a Ciro, cuya mano derecha he tomado para someter naciones delante de él”). Desde esta perspectiva, Trump cumple un propósito “divino” - o mejor dicho demoniaco - mayor, incluso si su comportamiento es moralmente despreciable, descaradamente engañoso y manifiestamente ilegal. Los pastores “cristianos” que declaran que Trump “es el instrumento elegido de Dios” en realidad están retando al Creador, haciendo lo que solo Dios tiene derecho a hacer. Sí, Dios puede usar el mal para lograr el bien, pero esa es la prerrogativa de Dios, no la nuestra. Como cristianos, no tenemos otro llamado que ser fieles al evangelio de Cristo en palabra y obra. Por cierto, la segunda bestia del Apocalipsis “engaña a los moradores de la tierra”, causando alarmantemente que quienes no adoraran a la primera bestia “sean asesinados”. Trump y sus partidarios no han llegado tan lejos con aquellos que se niegan a mostrar el deseado homenaje al anticristo... al menos no todavía. El temor de que los republicanos de Trump, o sus secuaces, puedan implementar una campaña asesina contra sus oponentes puede ser fuera de lugar e incluso paranoico, pero uno puede permitirse preguntarse dónde se detendrán aquellos que excusan el violento asalto al Capitolio en nombre de Trump el 6 de enero del 2021, una vez que han vuelto al poder. Al fin y al cabo, el propio Trump exigió la ejecución del general retirado Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto, durante su primer mandato, porque este se negó a doblegarse ante él y acatar su voluntad. Como recordareis, en la pasada campaña electoral, expreso repetidamente su admiración por figuras tan criminales como Al Capone y Hannibal Lecter, a los que considero “como ejemplos a seguir” (?). Ha hecho numerosas alusiones en entrevistas y discursos al uso de la violencia para lograr sus fines o para exigir venganza. Ahora lo vemos como ha capturado a un dictador en Venezuela para apoderarse de su petróleo - el mismo lo reconoce sin ningún rubor-, amenaza con invadir Groenlandia o se prepara en estos días para atacar a Irán, así desate el Apocalipsis. Pero independientemente de lo que pueda o quiera hacer como presidente, Trump podría no ser capaz de controlar las fuerzas oscuras que ha bendecido y desatado y los utiliza para su provecho. Finalmente, cabe destacar que la segunda bestia de Apocalipsis 13 hace que todas las personas tengan la marca de la primera bestia "en la mano derecha o en la frente". Esta marca consiste en "el nombre de la bestia y el número de su nombre". Que Trump tenga su propia marca puede ser casualidad, pero aun así es instructivo. Como sabéis, se trata de una gorra de béisbol roja con su nombre o su lema MAGA claramente visible y prominentemente exhibido en la frente de quien la lleva. Podría decirse que su número también es el 666, es decir, una trinidad imperfecta y diabólica (Satanás, Trump y sus falsos profetas), que parodia y reemplaza la Trinidad perfecta de Dios, Jesús y el Espíritu Santo, activa en las iglesias de los santos. Trump es un anticristo porque busca ponerse en el lugar de Cristo y porque sus palabras y acciones son una parodia grotesca y demoníaca del verdadero Cristo. Pero hay otra razón por la que es un anticristo: hay quienes lo aceptan como su Mesías, aunque no todos parezcan ser plenamente conscientes de ello. Sin su apoyo, Trump no habría vuelto a la Casa Blanca y sería un expresidente anciano que pasa su tiempo jugando al golf en Florida. En conclusión, Trump y su movimiento MAGA constituyen lo que Apocalipsis 13 llama «un llamado a la perseverancia de los santos» (v. 10). Estos santos, creyentes leales solo a Cristo, no pueden apoyar de ninguna manera a un anticristo manifiesto como Donald J. Trump y sus acólitos. Es hora de que los santos de todo el mundo se levanten, se apoyen en Cristo y rechacen su falsificación de quien, de la mano con el sionismo, busca acabar con nuestra existencia. Trump es el enemigo a vencer y hay que combatirlo hasta el final.