TIEMPOS DEL MUNDO
jueves, 26 de febrero de 2026
MISTERIOS DE LA BIBLIA: La escalera de Jacob
Se trata de una estructura mencionada en la Biblia (Génesis 28,11-19) por la que se decía que los ángeles ascendían al cielo y descendían a la tierra. Se le apareció al patriarca Jacob en un sueño, tras huir luego de enfrentarse con su hermano Esaú. Su descripción de la escalera aparece en Génesis 28:10-19: “11. Llegando a cierto lugar, se dispuso a hacer noche allí, porque ya se había puesto el sol. Tomó una de las piedras del lugar, se la puso por cabezal, y acostóse en aquel lugar. 12. Y tuvo un sueño; soñó con una escalera apoyada en tierra, y cuya cima tocaba los cielos, y he aquí que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella. 13. Y vio que Yahveh estaba sobre ella, y que le dijo: «Yo soy Yahveh, el dios de tu padre Abraham y el dios de Isaac. La tierra en que estás acostado te la doy para ti y tu descendencia. 14. Tu descendencia será como el polvo de la tierra y te extenderás al poniente y al oriente, al norte y al mediodía; y por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra; y por tu descendencia. 15. Mira que yo estoy contigo; te guardaré por donde quiera que vayas y te devolveré a este solar. No, no te abandonaré hasta haber cumplido lo que te he dicho.» 16 Despertó Jacob de su sueño y dijo: «¡Así, está Yahveh en este lugar y yo no lo sabía!» 17. Y asustado dijo: «¡Qué temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo!» 18. Levantóse Jacob de madrugada, y tomando la piedra que se había puesto por cabezal, la erigió como estela y derramó aceite sobre ella. 19. Y llamó a aquel lugar Bethel, aunque el nombre primitivo de la ciudad era Luz”. El significado del sueño ha sido objeto de debate, pero la mayoría de las interpretaciones coinciden en que identificaba a Jacob con las obligaciones y la herencia del pueblo elegido por Dios, tal y como se entiende en las religiones abrahámicas. Los comentaristas clásicos del judaísmo ofrecen diferentes interpretaciones para el episodio de la Escalera de Jacob: De acuerdo con la tradición del Midrásh, la escalera simboliza los exilios que el pueblo judío sufriría antes de la llegada del Mesías. Un primer ángel representa los 70 años de exilio en Babilonia; el siguiente representa el exilio en Persia, y otro más, el exilio en Grecia. El último ángel, que representa el exilio final en Roma o Edom (identificado con el propio Esaú), asciende y asciende hacia el cielo; pese al miedo de Jacob a no poder librarse nunca de la dominación de Esaú, Dios le garantiza que algún día también él caerá. Otra interpretación de la escalera acentúa el hecho de que los ángeles primero ascienden y luego descienden. Así el Midrásh explica que Jacob, como hombre santo, estaba siempre acompañado de ángeles. Al alcanzar la frontera de Canaán (la futura tierra de Israel), los ángeles asignados a defenderla volvieron al Cielo, mientras que los de otras tierras descendieron de él para conocerlo. Cuando Jacob volvió a Canaán (Génesis 32:2-3), es saludado por los ángeles asignados a Tierra Santa.El lugar en el que Jacob se detuvo a descansar se cree que coincide con el monte Moriá, donde se construyó el Templo de Jerusalén. De esta manera, la Escalera simbolizaría el "puente" entre el Cielo y la Tierra, establecido a través del pacto entre Dios y el pueblo judío, y fortificado por las oraciones y sacrificios realizados en el Templo. Además, la escalera representaría a la Torá, como un nuevo vínculo entre cielo y tierra. El término hebreo para "escalera", sulam - סלם - y el de la montaña en que se dictó la Torá (el Monte Sinaí) - סיני - tiene la misma gematría (valor numérico de las letras que las componen). De otro lado, la interpretación cristiana de la Escalera de Jacob se basa en Juan 1:51 ("51 Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»"); De acuerdo con esta lectura, Jesucristo es esa escalera que comunica el Cielo y la Tierra, al ser al mismo tiempo hijo de Dios y de los hombres. Así como Jacob vio la reunión del cielo y la tierra en un sueño, Jesús hizo realidad esta reunión, metafóricamente la escalera. Adam Clarke, teólogo metodista y erudito bíblico de principios del siglo XIX, explica al respecto: “Que por los ángeles de Dios que ascienden y descienden, debe entenderse que ahora se abrirá una comunicación perpetua entre el cielo y la tierra, a través de Cristo, que era Dios manifestado en la carne. Nuestro bendito Señor es representado en su capacidad mediadora como el embajador de Dios ante los hombres; y los ángeles que ascienden y descienden sobre el Hijo del Hombre es una metáfora tomada de la costumbre de enviar mensajeros o emisarios del príncipe a su embajador en una corte extranjera, y del embajador de vuelta al príncipe”. El tema de la escalera al cielo es utilizado a menudo por los Padres de la Iglesia. Ireneo, en el siglo II, describe la Iglesia cristiana como la «escalera de ascenso a Dios». En el siglo III, Orígenes explica que hay dos escaleras en la vida de un cristiano: la escalera ascética que el alma sube en la Tierra, mediante - y como resultado de - un aumento de la virtud, y el viaje del alma luego de la muerte, subiendo por los cielos hacia la luz de Dios. En el siglo IV, Gregorio Nacianceno escribió sobre el ascenso por la escalera de Jacob mediante pasos sucesivos hacia la excelencia, interpretando la escalera como un camino ascético. Al mismo tiempo, Gregorio de Nisa narró que Moisés subió la escalera de Jacob para llegar a los cielos, donde entró en un tabernáculo reconstruido, dando así a la escalera un significado aparentemente místico. La interpretación ascética se encuentra también en Juan Crisóstomo, quien escribió: “Y así, subiendo como si fueran escalones, lleguemos al cielo por una escalera de Jacob. Porque la escalera me parece que significa en un acertijo por esa visión el ascenso gradual por medio de la virtud, por el cual es posible para nosotros ascender de la tierra al cielo, no utilizando escalones materiales, sino la mejora y la corrección de los modales”. La escalera de Jacob como analogía de una vida espiritualmente ascética gozó de gran influencia gracias a la obra clásica La escalera del paraíso de Juan Clímaco. Como tal, el monje cartujo Guigo II la utilizó como inspiración para su descripción de los pasos de la Lectio Divina, y el filósofo contemporáneo Peter Kreeft la utilizó en su apologética. Asimismo, la escalera de Jacob aparece representada en la fachada de la abadía de Bath en Inglaterra, con ángeles subiendo y bajando por escaleras a ambos lados de la ventana principal del frente oeste. Por su parte, en el islam, Jacob (árabe: يَعْقُوب, romanizado: Yaʿqūb) es venerado como profeta y patriarca. Los eruditos musulmanes establecieron un paralelismo entre la visión de Jacob de la escalera y el evento del Miʿrāj de Mahoma (el profeta desnudo del islam). Así, la escalera de Jacob se interpretó como uno de los muchos símbolos de Dios, y muchos consideran que la Escalera de Jacob representa la esencia del islam, que enfatiza el camino recto, porque en realidad el camino de la religión no es otro que el camino de la creación misma recorrida desde su fin hasta su Principio. Como podéis notar, se tratan de distintas interpretaciones para una visión, tomada literalmente.

