TIEMPOS DEL MUNDO
sábado, 9 de mayo de 2026
ARCHIVOS DESCLASIFICADOS DEL PENTÁGONO: ¿Fenómenos de origen desconocido “nunca antes vistos”?
Finalmente, el Departamento de Guerra ha comenzado a publicar una serie de archivos y videos sobre fenómenos extraterrestres prometidos por Donald Trump y entre ellos, encontramos imágenes tomadas desde la superficie de la luna en las que se observan fenómenos de origen desconocido. En efecto, el gobierno de Estados Unidos anunció la publicación de archivos inéditos sobre fenómenos anómalos no identificados (UAP/FANI), una decisión que involucra a organismos de inteligencia, agencias de seguridad y entidades científicas, y que comenzó el 8 de mayo de 2026. La directiva, permite el acceso público a documentos previamente clasificados, impactando tanto a la ciudadanía como a la comunidad investigadora, según comunicó el Departamento de Guerra en su portal oficial war.gov/UFO. La medida, definida como “un esfuerzo histórico de transparencia”, busca que la sociedad tenga acceso directo a material original, y explícitamente invita a que “el público pueda sacar sus propias conclusiones” acerca de los fenómenos descritos. Según el portal oficial war.gov/UFO y reportes de AP News, la colección inicial incluye 162 archivos que abarcan cables diplomáticos, informes del FBI, transcripciones de misiones de la NASA y material gráfico, todos ellos disponibles para consulta sin restricciones. Esta iniciativa se desarrolla en coordinación con la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI), el Departamento de Energía (DOE), la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA), la Oficina Federal de Investigación (FBI) y la All-domain Anomaly Resolution Office (AARO). El proceso de desclasificación ocurre tras años de presión pública y legislativa sobre la necesidad de transparencia en torno a los fenómenos aéreos no identificados, según detalla AP News. En el 2022, el Congreso estadounidense creó una oficina especializada en la revisión y liberación de material relacionado con UAP/FANI, y en el 2024 se presentó un informe que documentó cientos de incidentes sin confirmar la existencia de tecnología ajena a la humanidad. Cabe precisar que el Departamento de Guerra (Department of War) centraliza la información en el portal war.gov/UFO, donde se pueden consultar los materiales desclasificados. La primera entrega incluye 162 archivos, entre los que se encuentran testimonios, informes de incidentes y registros visuales. Según el comunicado institucional, la publicación se realizará de manera progresiva conforme se localicen, revisen y desclasifiquen nuevos documentos, algunos de los cuales solo existen en formato físico. Entre los casos reportados, uno de los archivos describe la entrevista del FBI a un piloto de dron en septiembre del 2023. El testigo relató haber observado un “objeto lineal” que emitía una luz tan intensa que permitía distinguir bandas en su interior, permaneciendo visible entre cinco y diez segundos antes de desaparecer, de acuerdo con la documentación oficial. Los archivos también incluyen informes de astronautas a bordo de la misión Apolo 12 en 1969. Durante la misión Apolo 12 - el segundo alunizaje tripulado -, uno de los astronautas, Alan L. Bean, informó al control de la misión haber visto “destellos de luz” que simplemente iban “navegando por el espacio”: “Parece como si algunas de esas cosas estuvieran escapando de la Luna”, comentó el astronauta. “Realmente salen disparadas de aquí y se dirigen directamente hacia las estrellas”. Tres años más tarde, durante la misión Apolo 17 en 1972, dos astronautas informaron haber visto partículas de luz “muy brillantes”. “¡Parece el Cuatro de Julio ahí fuera!”, exclamó uno de ellos, el piloto del módulo lunar Harrison “Jack” Schmitt. Los astronautas plantearon la hipótesis de que las luces podrían haber provenido de fragmentos de hielo. Otro archivo corresponde a una imagen de la misión Apolo 17 de 1972, donde se observan tres puntos en formación triangular. El análisis preliminar indica que podría tratarse de un objeto físico, aunque no existe consenso sobre su naturaleza, según el portal gubernamental. Otro de los documentos difundidos, incluye la fotografía de un aparente objeto elipsoidal metálico observado en septiembre del 2023 sobre un campo abierto. El expediente incorpora un gráfico elaborado por el FBI a partir de testimonios coincidentes de varios testigos que describieron un cuerpo bronceado flotando a baja altura antes de desaparecer, es decir es una reconstrucción. Entre los archivos y videos publicados, figura también un informe del Mando Central con un video grabado en el 2013 por un sensor infrarrojo de una plataforma militar. La imagen muestra un objeto con forma de estrella de ocho puntas, de brazos desiguales, que se desplaza rápidamente por el cielo. El caso fue remitido a la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Ámbitos (AARO) sin descripción adicional del observador. El esfuerzo interinstitucional para dar a conocer estos casos está liderado por el Department of War, con el apoyo de la Casa Blanca, la ODNI, el DOE, la AARO, la NASA y el FBI. Al respecto, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, afirmó que el organismo “está alineado con el presidente Trump para brindar una transparencia sin precedentes sobre el conocimiento del gobierno acerca de fenómenos anómalos no identificados”, según consta en el comunicado de prensa. Por su parte, la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, aseguró que “la ODNI coordina activamente los esfuerzos de desclasificación de la comunidad de inteligencia con el Department of War para garantizar una revisión exhaustiva y una transparencia máxima”. El director del FBI, Kash Patel, expresó que la agencia participa en este proceso “con el mismo rigor e integridad que aplica a todos los asuntos de seguridad nacional”. A su vez, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, destacó la importancia de la cooperación interinstitucional y el análisis científico de los datos. Como sabéis, la publicación de archivos sobre UAP/FANI obedece a una directiva presidencial de Donald J. Trump emitida “tras el interés y la demanda pública por mayor transparencia en estos asuntos”. La directiva instruye al Department of War (Departamento de Guerra) y a otras agencias federales “a identificar, revisar, desclasificar y publicar todos los registros gubernamentales relacionados con fenómenos anómalos”, según el portal oficial. De acuerdo con AP News, el Congreso estadounidense ordenó en el 2022 la desclasificación de documentos sobre UAP/FANI y la creación de una oficina dedicada a este fin, la AARO. El informe presentado por el Departamento de Defensa en el 2024 documentó cientos de incidentes nuevos, pero concluyó “que no existe evidencia de tecnología alienígena recuperada ni confirmación oficial de vida extraterrestre”. Los archivos publicados corresponden a casos no resueltos, en los que el gobierno estadounidense no ha podido determinar la naturaleza de los fenómenos observados por falta de datos suficientes. “El Department of War (Departamento de Guerra) invita a la sociedad civil y al sector privado a analizar los materiales y aportar conocimiento adicional”, como se indica en el comunicado institucional. La publicación inicial incluye videos, fotografías, cables diplomáticos, informes oficiales y transcripciones de misiones espaciales. Según el comunicado, “todos los archivos han sido revisados por motivos de seguridad”, aunque muchos no han sido analizados para la resolución de posibles anomalías. El proceso prevé la liberación gradual de nuevos documentos cada pocas semanas. Precisamente, la representante republicana Anna Paulina Luna solicitó formalmente la publicación de 46 videos de UAP identificados por denunciantes, según AP News. Se prevé que estos materiales formen parte de futuras entregas. El congresista Tim Burchett manifestó su agradecimiento al presidente Trump por cumplir con la demanda de transparencia, señalando que “la transparencia no ocurrirá de inmediato, llevará tiempo”. Expertos consultados por AP News advirtieron que la interpretación de los videos y archivos debe realizarse con cautela, ya que pueden ser malinterpretados por quienes no conocen la tecnología militar avanzada. El informe del 2024 del Pentágono subrayó que “no hay pruebas de que el gobierno estadounidense haya recuperado tecnología alienígena o confirmado la existencia de vida extraterrestre”. Por cierto, la apertura de archivos inéditos permite el acceso público a documentos oficiales sobre fenómenos anómalos, sin necesidad de autorización especial. El portal war.gov/UFO centraliza toda la información y facilita la consulta directa por parte de ciudadanos, investigadores y medios de comunicación. Se mantiene la revisión previa por motivos de seguridad nacional y la publicación escalonada de los documentos. “El gobierno estadounidense no ha modificado su postura oficial sobre la inexistencia de pruebas concluyentes de vida extraterrestre”, según los informes disponibles y difundidos por AP News. El proceso de desclasificación continuará en los próximos meses, con la publicación periódica de nuevos archivos y la actualización constante del portal oficial. Las agencias federales implicadas anticipan una revisión sostenida de los materiales y la colaboración con actores externos para el análisis de los fenómenos descritos. El acceso abierto a estos documentos permite un mayor escrutinio público y científico sobre los fenómenos anómalos no identificados, en un contexto de creciente demanda de transparencia y rendición de cuentas por parte de las autoridades. La fascinación de Estados Unidos por los extraterrestres no es nueva. Recibió su bautismo en 1947, año en el que un piloto llamado Kenneth Arnold describió una cadena de nueve brillantes objetos no identificados que sobrevolaron a enorme velocidad el Monte Rainier, al sur de Seattle. Su descripción introdujo en el habla popular la expresión “platillo volador” como se les denomino inicialmente. En tanto, la publicación en el 2017 de un artículo en The New York Times marcó el camino de vuelta de los márgenes del asunto. Aquel artículo desvelaba la existencia de un programa confidencial del Pentágono que desde el 2007 estudia los avistamientos militares de UAP. Como consecuencia de aquella revelación, el Departamento de Defensa decidió en el 2020 divulgar una serie de vídeos del 2004 y el 2015 de encuentros de pilotos militares con objetos anómalos en vista de que ya circulaban libremente por internet. Asimismo, el Congreso estadounidense ha acogido dos audiencias para hablar de alienígenas, en las que varios militares compartieron experiencias de encuentros inexplicables y David Grusch, que trabajó en los servicios de inteligencia durante 14 años, se mostró bajo juramento convencido de que el Gobierno tiene en su poder naves extraterrestres siniestradas, así como “restos biológicos no humanos”. El reciente resurgir del interés de Washington por los alienígenas también tiene que ver con el estreno el pasado mes de noviembre de un documental titulado The Age of Disclosure (La Era de la Divulgación). La película incluye los testimonios de decenas de altos funcionarios, militares de elevada graduación, científicos y políticos influyentes de Washington. “No estamos solos”, repiten estos una y otra vez. Entre ellos, destaca el secretario de Estado, Marco Rubio, quien afirma que los avistamientos de UAP, como ahora se les denomina oficialmente a los OVNIS, “no son ciencia ficción y lo que se ha dado a conocer solo el comienzo”. A su vez, en una publicación en su cuenta de Truth Social, el propio Donald Trump afirmó que, como “parte de una promesa” al pueblo estadounidense, el Pentágono ha publicado los primeros documentos sobre fenómenos extraterrestres “para que el público los revise y estudie”: “En un esfuerzo por lograr una transparencia completa y máxima, fue un honor para mí instruir a mi Administración para que identifique y entregue archivos del Gobierno relacionados con vida alienígena y extraterrestre, fenómenos aéreos no identificados y objetos voladores no identificados. Mientras que administraciones anteriores no han sido transparentes sobre este tema, con estos nuevos documentos y videos la gente puede decidir por sí misma: ‘¿Qué demonios está pasando?" ¡Diviértanse y disfruten!’”, expresó. ¿Estamos a las puertas de una gran revelación o todo no es más que una cortina de humo? Si quieren ser creíbles, MUESTREN al público los naves alienígenas que tienen en su poder y los cuerpos de sus tripulantes, y no solamente videos y fotos que pueden ser fácilmente manipulados ¿vale?
jueves, 7 de mayo de 2026
ENIGMÁTICO Y MISTERIOSO: ¿Fueron los ángeles caídos la primera invasión alienígena?
Cuatro palabras. Solo cuatro. «Lean el libro de Enoc». Con esa escueta instrucción, anclada como publicación fijada en la parte superior de su perfil de X, la congresista republicana por Florida Anna Paulina Luna - presidenta en funciones de la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes y, por tanto, la persona al frente del proceso de desclasificación de secretos federales en el Capitolio - ha desatado uno de los debates más apasionantes de los últimos meses en el universo de los UAP. No era un mensaje casual ni una cita de buenas noches. Era una señal. Como sabéis, el Libro de Enoc es un texto escrito entre los siglos IV y I antes de Cristo, atribuido a Enoc, bisabuelo de Noé. No fue incluido en el canon bíblico por judíos, protestantes ni católicos, aunque sí forma parte de las escrituras sagradas de la Iglesia Ortodoxa Etíope. Durante siglos permaneció casi olvidado en Occidente hasta que, en el siglo XVIII, el explorador escocés James Bruce trajo manuscritos desde Etiopía. Su primera sección, conocida como el «Libro de los Vigilantes», es la que ha captado la atención de Luna y, con ella, de miles de usuarios en las redes. El texto narra cómo un grupo de doscientos ángeles - los Vigilantes o Guardianes - descendieron a la Tierra, se unieron con mujeres humanas y engendraron una raza de gigantes llamados los Nefilim. Pero ahí no acaba la historia: estos seres también transmitieron a la humanidad conocimientos prohibidos, desde metalurgia hasta astrología, pasando por el arte de la guerra. Para Luna, la lectura no es teológica sino literal en un sentido muy diferente al religioso. En una aparición reciente en el pódcast de Joe Rogan, la congresista afirmó no haber visto «una nave espacial personalmente», pero sí «documentación fotográfica de aeronaves que creo que no fueron fabricadas por la humanidad». Y añadió: «¿Hay múltiples eventos que se remontan a, yo diría, quizás incluso antes de la época de Cristo, que han sido documentados en textos? Sí». La conclusión que se desprende de sus palabras es demoledora en su sencillez: los Vigilantes del Libro de Enoc no eran ángeles. Eran visitantes de otro mundo. Y la Biblia, o al menos los textos que no llegaron a ella, los registró con la mejor tecnología descriptiva disponible en la Antigüedad. A los pocos minutos de ese primer post, Luna publicó una imagen de la pintura renacentista «Madonna e San Giovannino», atribuida al taller de Domenico Ghirlandaio y datada en torno a la década de 1480. La obra, que puede contemplarse en el Palazzo Vecchio de Florencia, muestra a la Virgen María con el Niño Jesús... y en el cielo, un objeto luminoso de forma discoidal del que emanan rayos de luz. Un perro en primer plano parece mirarlo. Un hombre, al fondo, lo señala con la mano o se protege de la luminosidad. Para los historiadores del arte, se trata de un elemento simbólico del espíritu santo, pero se parece poco a una paloma. Sin embargo, para la comunidad ufológica, es uno de los ejemplos más citados de lo que se ha dado en llamar «arte de contacto»: representaciones antiguas que, según sus defensores, documentan encuentros con tecnología no humana mucho antes de que existiera la palabra «ovni». La pieza tiene incluso un sobrenombre en los foros: «la Madonna del OVNI». Cabe precisar que la conjunción de los dos posts -el texto apócrifo y la pintura flamígera - no fue ninguna casualidad. Luna lo dejó claro en publicaciones posteriores: «La verdad está a la vista de todos». La elección de la «Madonna e San Giovannino» como segunda pieza del rompecabezas tiene su lógica propia: el artista pintó lo que vio, sin saber que estaba documentando algo que tardaría siglos en tener nombre. Lo fascinante, en cualquier caso, no es si el objeto es una nave o un símbolo. Lo fascinante es que una congresista con acceso a los archivos clasificados del Congreso estadounidense haya decidido que esa pintura florentina merece estar fijada en su perfil de X. No un informe del Pentágono. No una imagen de radar. Una obra del Renacimiento. Por cierto, los mensajes de Luna no surgen en el vacío. Forman parte de una corriente que, en los últimos meses, ha ido impregnando los despachos del poder en Washington con una pregunta que antes habría sonado absurda: ¿y si los OVNIS son, en realidad, algo sobrenatural? Ya hemos informado en este portal cómo el vicepresidente J.D. Vance declaró públicamente no estar seguro de si los UAP son tecnología extraterrestre o «manifestaciones de fuerzas espirituales que actúan en el mundo físico». Una disyuntiva que, viniendo del segundo hombre más poderoso de Estados Unidos, tiene un peso específico considerable. También del comentarista Tucker Carlson, que en el pódcast de Steve Bannon llegó a afirmar que la tecnología nuclear podría haber sido «entregada por fuerzas demoníacas» al gobierno de EE. UU. Una afirmación que, por descabellada que parezca, revela la textura del imaginario que se está tejiendo en ciertos círculos de poder. El patrón es coherente: figuras vinculadas al movimiento de desclasificación UAP están reencuadrando el fenómeno. Lo sacan del terreno puramente tecnológico - la ingeniería inversa, los hangares secretos, las aleaciones imposibles - y lo trasladan a un plano donde la teología y la exopolítica se confunden. De esta manera, los Vigilantes de Enoc y los UAP de los radares de la Marina se convierten, en este relato, en capítulos distintos de la misma historia. «La Biblia es bastante clara: la humanidad no fue su única creación» En declaraciones más recientes, Luna ha ido concretando su posición. Ha afirmado que «la Biblia es bastante clara en que la humanidad no fue su única creación» y que «cuando leemos sobre Enoc, gran parte de esta tecnología avanzada fue referenciada». También ha defendido que el Libro de Enoc fue excluido del canon bíblico precisamente para ocultar evidencias de interacciones extraterrestres: la misma lógica de ocultamiento que, a su juicio, opera hoy cuando el Pentágono incumple los plazos para entregar los 46 vídeos de UAP prometidos al Congreso. Porque Luna no solo publica sobre ángeles caídos y pinturas renacentistas. Simultáneamente, y desde su posición institucional, presiona activamente por la desclasificación. A mediados de abril, acusó al Pentágono de no haber cumplido el plazo del 15 de abril para entregar esos vídeos al Congreso, rechazando la excusa de un «error administrativo» con visible irritación. «Al parecer, alguien no pasó la carta a las autoridades correspondientes. Qué conveniente», escribió en X. «No obstante, conseguiremos la lista solicitada». La imagen que emerge es la de una política que mueve dos palancas a la vez: la institucional, exigiendo documentos clasificados, y la cultural, sembrando marcos interpretativos en las redes para que el público sepa, cuando lleguen las revelaciones, dentro de qué historia situarlas. Como podéis imaginar, no todo el mundo ha aplaudido la iniciativa. Entre las críticas más repetidas, la de los escépticos, quienes señalan que el Libro de Enoc es un texto apócrifo sin respaldo canónico: «Un cómic escrito miles de años después de que Enoc fuera tomado por Dios», escribió un usuario. «No hay ninguna prueba de atribución de autoría a Enoc. Por eso no fue canonizado en la Biblia. Bien podría pedir a la gente que lea Infinity War» agrego. Otros, en cambio, han recibido los mensajes de Luna como una confirmación de lo que ya intuían: «Me alegra que estés sacando esto a la luz. Ya había visto todas estas pinturas y sabía todo esto desde hace un tiempo», escribió uno. «Leonardo Da Vinci lo sabía», afirmó otro, seguido de una hilera de emojis alienígenas. La división es casi perfecta. Y eso, paradójicamente, es lo que hace tan relevante el episodio: no es un debate marginal en un foro especializado. Es una discusión que se está produciendo en el perfil de X de la presidenta de la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes de la primera potencia mundial, y que está generando millones de interacciones. ¿Tiene razón Anna Paulina Luna? ¿Los Vigilantes del Libro de Enoc fueron la primera ola de una presencia no humana en la Tierra, registrada por testigos que solo podían describirla con el vocabulario de su tiempo? ¿La «Madonna e San Giovannino» es un documento histórico disfrazado de devoción mariana? Son preguntas abiertas, y lo seguirán siendo hasta que llegue - si llega - la información que los vídeos clasificados del Pentágono podrían contener. Mientras tanto, hay algo difícilmente discutible: una persona con acceso a los secretos más sensibles del Estado norteamericano considera que la respuesta a las preguntas más antiguas de la humanidad podría estar escondida en un texto que no llegó a la Biblia y en una pintura florentina de finales del siglo XV. «Lean el Libro de Enoc», decía ella... o, al menos, empiecen a preguntarse por qué alguien que sabe lo que sabe se toma la molestia de recomendarlo.
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