TIEMPOS DEL MUNDO
jueves, 4 de junio de 2026
OCULTAS EN SUS PROFUNDIDADES: Un exespía psíquico de la CIA revela la ubicación de bases alienígenas en la Tierra
Un antiguo «espía psíquico» del ejército de los Estados Unidos ha desatado una intensa oleada de teorías al revelar las ubicaciones de cuatro bases alienígenas operando en nuestro planeta, según da cuenta The Daily Mirror. En efecto, Lyn Buchanan, un veterano retirado de la inteligencia militar, detalló en el pódcast American Alchemy que estas instalaciones se encuentran ocultas en profundidades montañosas y funcionan como centros de espionaje, talleres de reparación de OVNIS y puntos de entrada extraterrestre. Ante todo, cabe precisar que Buchanan formó parte de un programa clasificado de la Guerra Fría que investigaba si la conciencia humana podía emplearse para recopilar información a larga distancia, una disciplina conocida como “visión remota”. Su tarea específica dentro del proyecto consistía en monitorear y realizar un seguimiento de dichos complejos subterráneos. Según el relato del veterano exespía, estas bases fueron detectadas originalmente en 1973 por Pat Price, un exoficial de policía que se convirtió en uno de los primeros participantes de estos programas gubernamentales. Más tarde, la CIA puso en marcha el Proyecto 8200 con el objetivo de comprobar si otros espías psíquicos independientes podían corroborar los extraordinarios hallazgos de Price. El desglose de los objetivos asignados a Buchanan incluye cuatro puntos geográficos estratégicos: el monte Hayes en Alaska, el monte Zeil en Australia, el monte Nyangani en Zimbabwe y la cordillera de los Pirineos, en la frontera entre España y Francia. Cada uno de estos lugares cumpliría una función completamente distinta dentro de la aparente red logística extraterrestre. El monte Hayes, en Alaska, fue descrito como un centro de vigilancia global dedicado a monitorear la actividad humana. Al ser consultado sobre su propósito, Buchanan explicó: “Mantener inteligencia sobre la Tierra... solo recopilar datos, señales y todo eso”. Asimismo, el exespía señaló que visores previos informaron haber visto a personal mixto en el lugar: “Price y Joe McMoneagle habían encontrado a alienígenas y humanos trabajando codo con codo en una especie de centro de recopilación de inteligencia” añadió. Sin embargo, cuando él mismo inspeccionó la zona de manera psíquica en años posteriores, la situación había cambiado: “Investigué el monte Hayes y descubrí que el equipo ahora estaba automatizado y seguía funcionando, pero ya no había necesidad de personal allí”. La instalación se encontraría a gran profundidad, lo que haría casi imposible su localización por medios convencionales. Por su parte, el monte Zeil, ubicado en el Territorio del Norte de Australia, funcionaría como un centro de transporte para visitantes de otros mundos. El veterano lo comparó con un aeropuerto moderno: “El monte Zeil es una especie de puerto de entrada a la Tierra al que van los amistosos y, desde allí, se despliegan por todo el mundo”. De acuerdo con sus bocetos, la estructura cuenta con varios niveles; el superior sirve como muelle de acoplamiento para las naves y el inferior se destina a labores de mantenimiento. Durante su sesión de observación, Buchanan afirmó que los residentes notaron su presencia espiritual: “Lo primero que pasó fue que me hicieron saber que sabían que yo estaba allí y que estaba bien”. En ese mismo recorrido mental, el militar registró una escena inusual: “En el área por donde entran y salen los viajeros, vi a una hembra gris con un bebé gris”. La tercera base se localiza en el monte Nyangani, en Zimbabwe, y destaca por ser un taller mecánico. Ante la pregunta de qué se reparaba en ese sitio, el entrevistado fue directo: “Para extraterrestres. Para OVNIS”. Buchanan advirtió que este enclave cuenta con fuertes medidas de seguridad y lo vinculó con las misteriosas desapariciones de excursionistas en la región. Su hipótesis sobre quienes descubren estos secretos es severa: “Si ves demasiado. Desapareces”. Según sus análisis, los intrusos se enfrentan a la opción de morir o integrarse como mano de obra interna. Finalmente, la cuarta instalación se ubicaría en los Pirineos, entre España y Francia, aunque Buchanan admitió no tener detalles de primera mano sobre este sector: “Nunca investigué la de los Pirineos, así que no estoy seguro de ella”. Por cierto, a pesar de la naturaleza insólita de estas afirmaciones, el exmilitar defendió la consistencia de sus informes, destacando que los ejercicios se realizaban bajo estrictos protocolos de aislamiento de información. “Miren, hice todo esto a ciegas”, aclaró, explicando que nunca conoció la identidad de los objetivos antes de las sesiones. Al finalizar sus observaciones, sus dibujos coincidieron con una precisión milimétrica con los mapas trazados por Pat Price décadas atrás. Hasta la fecha, no existe evidencia pública que respalde la existencia de estas bases y las declaraciones de Buchanan carecen de verificación independiente. Estas prácticas formaron parte del Proyecto Stargate de la CIA, una iniciativa iniciada en la década de 1970 para reclutar talentos psíquicos con fines militares. El proyecto fue cancelado definitivamente en 1995 tras determinarse que “no era científicamente fiable ni operativo para la recopilación de inteligencia estratégica”. O, por el contrario - lo cual es mas probable - los resultados de esas investigaciones prefieren seguir manteniéndolos en secreto.
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