TIEMPOS DEL MUNDO

jueves, 8 de octubre de 2026

¿Y SI ALGUNOS OVNIS FUESEN ORGANISMOS VIVIENTES?: Investigador busca testimonios sobre misteriosos orbes de plasma

El investigador Robert Hastings está buscando testimonios de personas que aseguren haber tenido encuentros con misteriosos orbes de apariencia plasmática y comportamiento aparentemente consciente. El objetivo es reunir nuevos casos para su próximo libro, en el que abordará distintas formas de contacto con aparentes inteligencias no humanas. Hastings lleva más de cuatro décadas investigando incidentes OVNI relacionados con instalaciones de armas nucleares estadounidenses. Durante ese tiempo ha entrevistado a más de 160 veteranos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y es autor de UFOs and Nukes: Extraordinary Encounters at Nuclear Weapons Sites, obra centrada en los testimonios y documentos que vinculan el fenómeno con bases y sistemas nucleares. En el marco de esas investigaciones, también ha recibido relatos sobre fenómenos de naturaleza muy distinta, entre ellos encuentros con orbes que parecían mostrar algún tipo de conciencia. Precisamente ese tipo de testimonios adquirió una nueva dimensión para Hastings tras unas declaraciones de David Grusch sobre los llamados plasmoides sintientes, realizadas durante una conferencia de prensa sobre fenómenos anómalos no identificados (UAPs) celebrada el 9 de junio del 2026 en el Capitolio de Estados Unidos. Consultado sobre cuántos tipos de entidades serían conocidos por el gobierno estadounidense, el exoficial de la Fuerza Aérea y exfuncionario de inteligencia respondió: “Es un continuo desde formas de vida bípedas y corpóreas hasta lo que yo consideraría vida plasmoide sintiente. Pero hay varias [especies] de las que el gobierno de Estados Unidos tiene conocimiento”. Estas palabras resultaron especialmente significativas, ya que varios de los testimonios conocidos por el investigador sugieren que tales entidades se comunican telepáticamente. Dos de las personas que le confiaron experiencias de esta naturaleza, de hecho, serían figuras conocidas internacionalmente, aunque solicitaron que sus identidades permanecieran en reserva. Entre los casos documentados por Hastings figura el de una mujer identificada con el seudónimo «Amanda», una respetada profesional del área de tecnologías de la información que se puso en contacto con él en 2022. El episodio habría ocurrido durante el otoño boreal de 1992. Amanda se encontraba frente a su casa esperando a su esposo junto al auto cuando observó algo inusual en el cielo. Al poco tiempo, según recordó, estaba frente a una esfera suspendida en el jardín de un vecino, a unos nueve metros de distancia. La describió como un orbe rojizo y anaranjado, aproximadamente del tamaño de un melón, inmóvil a la altura de sus ojos. Su superficie parecía fluctuar continuamente. “Era ardiente, de un rojo anaranjado, parpadeaba y parecía estar respirando. He usado la palabra ‘ondulante’ porque es la única que encuentro para describirlo. ¡Era como si estuviera vivo!”, relató. Pero la parte más extraordinaria de su relato ocurrió a continuación. Fue entonces cuando afirmó haber escuchado una voz dentro de su cabeza que le decía: “No tengas miedo, no te haré daño”. Amanda aseguró que no sintió temor, sino fascinación. Mientras observaba el objeto, tuvo la impresión de que todo a su alrededor había quedado aislado: no escuchaba vehículos, vecinos, pájaros ni insectos. También afirmó haber perdido la noción del tiempo. La experiencia terminó cuando su esposo salió de la vivienda. En ese momento, el orbe aparentemente aceleró entre las casas en dirección oeste y desapareció en una fracción de segundo. Cuando Hastings le preguntó posteriormente si podía haberse tratado de algún dispositivo tecnológico sofisticado, Amanda respondió: “Diría que parecía más biológico, más vivo, como si respirara u ondulara. Básicamente, una bola de fuego que se comunicó telepáticamente conmigo”. Ante todo, cabe precisar que un plasmoide es, en términos generales, una estructura de plasma - materia ionizada compuesta por partículas cargadas - que puede mantenerse organizada mediante campos electromagnéticos. Dentro de algunas interpretaciones del fenómeno OVNI/UAP se ha planteado que ciertos orbes luminosos podrían corresponder a estructuras plasmáticas autoorganizadas, en lugar de las tradicionales naves metálicas asociadas popularmente con los OVNIS. Es precisamente esa posibilidad la que Hastings considera de gran interés tras las declaraciones de Grusch y archivos relacionados desclasificados recientemente: que algunos fenómenos observados pudieran corresponder no a vehículos ocupados por seres alienígenas que las conducen, sino a entidades cuya propia forma física sería el plasma. El tema ocupará un lugar en su próximo libro, Strange Encounters: The Spectrum of Alien Contact with Humans, donde reunirá testimonios sobre interacciones con diferentes tipos de estas entidades. Una de las categorías estará dedicada específicamente a los plasmoides mencionados por Grusch. De allí surge su actual convocatoria a personas que hayan vivido experiencias similares. Hastings asegura que protegerá la identidad de quienes deseen permanecer en el anonimato y que, si decide incluir el relato de algún testigo en el libro, le enviará previamente el texto para que pueda revisar su exactitud antes de la publicación. La investigación abre así una posibilidad tan extraña como sugerente: que, al menos en algunos casos, el OVNI no transporte seres vivos, sino que sea en sí misma, la propia forma de vida.