TIEMPOS DEL MUNDO
jueves, 5 de noviembre de 2026
PERTURBADORA DECLARACIÓN: “Gran parte de las naves ‘no humanas’ recuperadas por EE.UU. proceden de los océanos”
El contraalmirante retirado de la Marina de Estados Unidos, Tim Gallaudet, aseguró que el gobierno estadounidense posee más de una docena de vehículos de origen ‘no humano’ recuperados en distintas partes del mundo. Reveló, además, que la mayoría de estas naves fueron halladas en el océano, un entorno que considera ideal para ocultar una presencia desconocida. Gallaudet, oceanógrafo y exadministrador interino de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), realizó estas declaraciones durante una reciente entrevista en el programa Hang Out with Sean Hannity, donde abordó los presuntos programas secretos de recuperación de tecnología ‘no humana’. “Fuentes autorizadas que conozco, y que han tenido contacto con estos programas de recuperación de naves estrelladas, me han informado que tenemos más de una docena. Proceden de distintas partes del mundo”, afirmó. Sin embargo, el dato más sorprendente llegó cuando mencionó al físico Eric Davis, investigador vinculado al estudio de tecnologías avanzadas y fenómenos anómalos no identificados (UAPs). “Mi colega, el doctor Eric Davis, ha declarado que más de dos tercios de estos vehículos recuperados proceden del ámbito marítimo, del océano”, sostuvo Gallaudet, estableciendo una posible conexión entre las operaciones de recuperación y las profundidades marinas. El exalmirante también describió grabaciones de objetos capaces de desplazarse entre el agua y la atmósfera sin producir las perturbaciones físicas habituales, un comportamiento conocido como capacidad transmedio. Entre los casos mencionados figura el incidente registrado por el USS Omaha, en el que un objeto esférico fue observado sobre el mar antes de sumergirse aparentemente sin producir salpicaduras. Gallaudet aseguró conocer otra grabación, todavía no divulgada públicamente, que mostraría un fenómeno aún más extraordinario. “El UAP se desplaza rápidamente bajo el agua en dirección horizontal, emerge sin alterar la superficie, permanece suspendido durante un tiempo y luego acelera hacia el espacio a gran velocidad, algo que ninguna nave tripulada por humanos puede hacerlo”, relató. Según explicó, el objeto tenía forma de lágrima y avanzaba con su extremo puntiagudo hacia delante. También destacó que algunos de estos vehículos alcanzarían velocidades supersónicas sin generar estampidos sónicos. “Hay algo en su ingeniería que no tenemos idea de cómo reproducir”, reconoció. Para Gallaudet, el océano constituye uno de los lugares más apropiados del planeta para que una inteligencia avanzada permanezca fuera del alcance humano. "Si tuvieran que ir a algún lugar donde básicamente no fueran detectados durante un período de tiempo... ¿a dónde querrías ir?", preguntó. "Lo que querrías es ir... a la zona más inexplorada del mundo, y esa es el océano" asevero. En este sentido, recordó que aproximadamente el 27 % del fondo marino ha sido cartografiado y que apenas el 10 % del volumen oceánico ha sido explorado mediante instrumentos científicos. Su razonamiento se basa en la extensión de un entorno que aún permanece solo parcialmente explorado, incluso con equipos capaces de operar lejos de la superficie. “Así que todavía hay mucho misterio por descubrir” declaro. Gallaudet citó los límites de la exploración para explicar por qué cree que el océano podría ofrecer algún lugar donde evitar ser detectado. Gallaudet describió dos grabaciones: una que aparentemente mostraba un objeto entrando en el océano sin salpicar, y otra que mostraba un rápido movimiento submarino, un breve tiempo suspendido sobre el agua y un objeto acelerando hacia el cielo. “Salió del océano sin causar ningún daño”, le dijo a Hannity. Según explicó, otra grabación ofrecía una perspectiva diferente sobre un comportamiento similar. "Tengo conocimiento de otro vídeo que muestra algo similar, pero desde arriba... así que sí, han logrado crear algo que no tenemos ni idea de cómo reproducir", añadió. Gallaudet también describió los objetos como silenciosos. Afirmó que podían acelerar más allá de la velocidad del sonido sin producir un estampido sónico, una capacidad que, según él, sería difícil de explicar con la tecnología conocida. El exalmirante incluso planteó la posibilidad de que una civilización tecnológica hubiera surgido en la Tierra mucho antes que la humanidad y posteriormente se refugiara bajo los océanos o dentro de las montañas. Relacionó esta idea con la hipótesis siluriana, que examina la posibilidad de identificar rastros geológicos de civilizaciones industriales anteriores a la nuestra. Asimismo, afirmó que estos objetos han sido observados cerca de portaaviones, submarinos con misiles balísticos e instalaciones nucleares, y aseguró haber recibido testimonios directos de militares que presenciaron tales encuentros. Precisamente, personal de la Armada ha reportado encuentros con ‘fenómenos anómalos no identificados’, que describen como objetos que se desplazan entre el aire y el agua sin causar ninguna perturbación aparente. Estos relatos forman parte de un debate más amplio sobre lo que el gobierno estadounidense sabe acerca de los objetos no identificados y si ha ocultado información al respecto. Aunque las cifras de recuperación que mencionó no están respaldadas por pruebas públicas verificables, Gallaudet insistió en que existen materiales y grabaciones clasificados cuya divulgación podría cambiar radicalmente nuestra comprensión del fenómeno. En tanto, Marine Technology News informó sobre el testimonio de un testigo de Enigma en el que se observaron dos objetos luminosos desconocidos bajo el agua desde una embarcación. La acusación de ocultamiento va más allá de la información sobre avistamientos. Gallaudet y Hannity hablaron además sobre las afirmaciones de que el gobierno ha intentado obtener y examinar naves de origen no humano, junto con las acusaciones de secretismo en torno a los encuentros con UAP (fenómenos aéreos no identificados). La afirmación de que el encubrimiento ha durado 80 años refleja la creencia de Gallaudet. Su relato vincula los encuentros reportados con preguntas sobre qué podrían haber recuperado los funcionarios y qué saben acerca de las capacidades de los objetos. Además, la conversación también abordó los esfuerzos para aumentar la transparencia sobre el conocimiento que tiene el gobierno estadounidense de los fenómenos no identificados. Para el exalmirante, la cuestión ya no se limita a determinar qué objetos surcan nuestros cielos, sino también qué podría estar operando desde las profundidades de los océanos.
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